REVOLUCIÓN CULTURAL

"En el mundo actual, toda cultura, toda literatura y arte pertenecen a una clase determinada y están subordinados a una línea política determinada. No existe en realidad, arte por el arte, ni arte que esté por encima de las clases, ni arte que se desarrolle paralelo a la política o sea independiente de ella. La literatura y el arte proletarios son parte de la causa de la revolución proletaria en su conjunto; son, como decía Lenin, engranajes y tornillos del mecanismo general de la revolución." - Mao Tse-tung

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domingo, 26 de mayo de 2013

ARTICULOS DEL BLOG POLEMICA INTERNACIONAL MLM

Artículos tomados del Blog Polémica Internacional MLM http://polemicainternacionalmlm.blogspot.com/

¡LA UNIDAD INTERNACIONAL DE LOS COMUNISTAS, EXIGE LA DERROTA DEL REVISIONISMO Y DEL CENTRISMO!


Tomado de Revolucion Obrera 365, sobre el Movimiento Comunista Internacional.
Por ser coherente con el propósito de esta columna, iniciamos en este número la publicación del Llamado que hizo el Comité Ejecutivo de la Unión Obrera Comunista (MLM), a diversos partidos y organizaciones marxistas leninista maoístas, el pasado 9 de abril de 2013. Persistimos en la propaganda de este Llamado, por ser correcto, oportuno y necesario en la lucha por la unidad de los comunistas revolucionarios.

Primera Parte.


¡UNÁMONOS Y TRACEMOS UNA LÍNEA CLARA

DE DESLINDE ENTRE EL MARXISMO Y EL

REVISIONISMO!


Camaradas Marxistas Leninistas Maoístas:


La unidad internacional de los comunistas, no es un buen deseo, ni un afán voluntarista. Es unanecesidad objetiva de la sociedad mundial en tránsito al socialismo. Es una necesidad impuesta por el
capitalismo convertido en un sistema mundial de opresión y explotación; en imperialismo, cuyas contradicciones mundiales solo pueden ser resueltas mediante el triunfo de la Revolución Proletaria Mundial, a cuya cabeza debe marchar el proletariado dirigido por su vanguardia comunista internacional.

La unidad internacional de los comunistas es la necesidad palpitante del proletariado mundial, la clase que no tiene patria y que hoy reclama, la dirección de una nueva Internacional basada en el Marxismo Leninismo Maoísmo y organizada como un Partido mundial fuertemente centralizado. La unidad internacional de los comunistas no puede eludir la urgencia que le imponen los acontecimientos en un sistema mundial caduco, reaccionario y parásito, que agota la sociedad y destruye la naturaleza, como se evidencia en la presente crisis económica del capitalismo y en el peligro de una guerra mundial para la cual febrilmente se preparan todos los países imperialistas, agazapados tras sus peones guerreristas en Medio Oriente, Asia y África.

La unidad internacional de los comunistas no es un compromiso formal para sumar fuerzas de diversas tendencias. Para servir al triunfo de la Revolución Proletaria Mundial, la unidad internacional de los comunistas exige deslindar los campos con oportunismo, exige derrotar al oportunismo, sin lo cual la lucha contra el imperialismo es una frase vacía y falsa.

Ya en el pasado reciente el Movimiento Revolucionario Internacionalista MRI, se había propuesto la tarea de trabajar por una nueva Internacional Comunista basada en el Marxismo Leninismo Maoísmo.

Pero el MRI fue derrotado por el revisionismo sin cumplir la misión, derrota en la cual el nuevo revisionismo seudo MLM, sembró y sigue sembrado una gran confusión en el Movimiento Comunista
Internacional MCI, convirtiéndose nuevamente en el peligro principal para la unidad internacional de los comunistas. De ahí que, derrotar el peligro principal, derrotar el revisionismo en todas sus formas y derrotar el centrismo conciliador con el revisionismo, es hoy el paso inmediato en el camino para avanzar en la derrota de todo tipo de oportunismo, condición indispensable para la unidad de los Marxistas Leninistas Maoístas en una Nueva Internacional.

Existe una base general, de unidad en los principios, entre los marxistas leninistas maoístas El revisionismo seudo MLM, surgido en el MRI, está hoy encabezado por el PCR,EU, el PCNU(M) y el PCN(M) secundado por el centrismo de Maoist Road. Contra esterevisionismo y centrismo se han levantado los marxistas leninistas maoístas en una lucha que ha permitido ir plantando una base general de unidad en los principios, atacados y declarados insubsistentes por el revisionismo. Una base general de unidad en los principios del marxismo, que se expresa en el contenido de las Declaraciones Conjuntasdel 26 de diciembre de 2011 y 2012, sin que sean los únicos pronunciamientos en defensa del Marxismo Leninismo Maoísmo contra el ataque revisionista seudo MLM, pues también lo han hecho sus signatarios por separado, y otros partidos como el PC de la India (Maoísta) 1, el PC de Turquía ML – TIKKO 2 , el PC de Afganistán (Maoísta) 3 ,… entre otros.

La lucha desatada entre algunos signatarios de la Declaración Conjunta del 26 de diciembre 2012, sobre otras cuestiones en discusión internacionales y nacionales, en el contenido ha pasado por alto su identificación en los principios declarados contra el revisionismo, y en su forma, ha utilizado un método incorrecto para tratar las divergencias, donde se ha dejado que pesen más los intereses de grupo, las desavenencias personales, las intrigas y demás, que su dignidad de comunistas y los propósitos comunes declarados públicamente el 26 de diciembre pasado. Es un episodio que empaña el esfuerzo de lucha común contra el revisionismo, pero que no puede negar la existencia objetiva de una base general de unidad conquistada por los marxistas leninistas maoístas en lucha contra el peligro principal revisionista y contra el centrismo que le cubre la espalda.

La historia internacional del movimiento obrero y comunista es aleccionadora sobre este tipo de situaciones, donde las ideas correctas se abren paso a veces con el concurso y participación de compañeros de viaje”, incluso de algunos que más adelante se declaran en favor del oportunismo. Así fue el Programa de la Asociación Internacional de los Trabajadores — de contenido correcto, internacionalista y en el espíritu esencial del Manifiesto Comunista —aprobado también por proudhonianos, lassalleanos y anarquistas, los mismos que fueron derrotados por el triunfo del socialismo científico marxista y del internacionalismo en el movimiento obrero, triunfo sobre el cual pudo edificarse la Internacional Socialista. Así fue el Manifiesto de Basilea en 1912 — de contenido correcto, internacionalista y contra la guerra imperialista — al cual dieron apoyo los jefes socialdemócratas y el propio Kautsky, quienes luego serían los renegados socialchovinistas y centristas, acérrimos enemigos de los comunistas internacionalistas unidos más tarde con la izquierda de la socialdemocracia y no pocos centristas amigos entrañables de Kautsky en la Conferencia de Zimmerwald, donde el internacionalismo revolucionario derrotó al oportunismo socialchovinista y edificó sobre ese triunfo, la gloriosa Internacional Comunista.

Así fue también la historia de las Declaraciones de las Conferencias de Moscú en 1957 y 1960, firmadas por los marxistas leninistas junto con el PCUS de Jruschov, donde el correcto contenido de ambas declaraciones “olvidado” y repudiado por los revisionistas, sería la base de principios del triunfo del Marxismo Leninismo en 1963, cuando la Proposición acerca de la línea general del Movimiento Comunista Internacional fundamentó la unidad y el deslinde general de los comunistas marxistas leninistas maoístas, con respecto al revisionismo jruschovista.

Las Declaraciones Conjuntas del 26 de diciembre del 2011 y 2012, y los pronunciamientos de diversos partidos contra el revisionismo seudo MLM, contienen y expresan ya una base común de unidad en los principios, que posibilita a los marxistas leninistas maoístas unirse para trazar una clara línea de deslinde entre el marxismo y el peligro principal revisionista.

La Unión Obrera Comunista (MLM) considera que los marxistas leninistas maoístas tienen hoy “identidad general con una base de unidad caracterizada por reconocer los méritos históricos del MRI y aceptar su derrota a manos del revisionismo; por el compromiso de luchar por la unidad de los marxistas leninistas maoístas en el MCI a condición del deslinde profundo con el revisionismo y el centrismo conciliador; por la defensa de los principios fundamentales del Marxismo Leninismo Maoísmo sobre la lucha de clases, el Estado, la revolución, el papel histórico de las masas, la vía de la violencia revolucionaria de las masas armadas para derrocar el viejo Estado, la necesidad histórica de la Dictadura del Proletariado incluidos los países semifeudales y semicoloniales bajo la forma del Estado de Nueva Democracia, la necesidad de continuar la revolución bajo la Dictadura del Proletariado, el imperialismo como fase superior última del capitalismo y antesala del socialismo, la caducidad de la revolución democrático burguesa de viejo tipo, la vigencia de la Revolución Proletaria Mundial y el papel de vanguardia del proletariado en ella, la necesidad del Partido como destacamento político y forma superior de organización del proletariado, la inevitabilidad de las crisis en el capitalismo, el peligro de guerra mundial, el papel revolucionario de las guerras y las crisis como ocurre con la presente.”4


Notas

1. Carta abierta al Partido Comunista de Nepal Unificado (maoísta) del Partido Comunista de la India (maoísta) – 20 de julio de 2009.
2. TKP/ML: La revolución nepalí atrapada por el reformismo y el revisionismo – junio 2012.
3. Nuestra posición sobre la nueva línea del Partido Comunista Revolucionario en su Manifiesto y Constitución – 21 de agosto 2009.
4. Tomado del Informe Político de la VI Reunión Plenaria del Comité de Dirección IX Asamblea de la Unión Obrera Comunista (MLM) – febrero 2013.




Se agudiza la guerra en Siria, Las masas necesitan con urgencia la revolución

Tomado de Revolucion obrera 365.







2 años se cumplieron en marzo desde que se inició el conflicto interno en Siria, y según las cifras de diversas organizaciones, tanto de fuera como de dentro del gobierno, la cantidad de muertos sobrepasa los 94.000, la mayoría son civiles y al menos 4700 fueron niños, a muchos de los cuales los asesinaron como combatientes forzados. Todos los días se reportan nuevos muertos; muchas calles de todas las ciudades se encuentran en ruinas y la situación de la población es dramática; dos fuerzas se enfrentan por el poder del Estado, mientras la población vive uno de los dramas más terribles de toda su historia.

El conflicto sirio tiene muchas facetas, por un lado el gobierno de Al Assad se muestra como un régimen progresista que contraviene los designios de los imperialistas, y que declara como enemigos directos a los Estados Unidos, y a Israel en la región; De hecho, ha declarado en varias ocasiones su disposición a actuar de manera armada en contra de ese país cuando el momento indicado llegue. Los Estados Unidos son asociados directamente a las fuerzas armadas rebeldes que combaten por derrocar el gobierno de Al Assad, y según las informaciones esas fuerzas están clamando el apoyo a mayor escala, incluso la intervención directa para derrocar al gobierno. Otros países, entre ellos Rusia, China ejercen presión para impedir una intervención directa de las fuerzas encabezadas por los yanquis, a lo que se suma el respaldo de países como Irán y de organizaciones directas como Hezbola, organización libanesa que ha trasladado hombres y armas para apoyar las fuerzas del gobierno.

Las noticias más recientes informan sobre la posible utilización de armas químicas por partes de las fuerzas rebeldes apoyadas por los Estados Unidos, y de los bombardeos indiscriminados de las fuerzas gubernamentales sobre regiones controladas por los opositores. Muy difícil se ve la solución en un corto
plazo a este conflicto, en el cual las masas sirias están siendo asesinadas y convertidas en parias en una guerra que a todas luces, no les pertenece.

Todo un gran debate se ha suscitado en torno a la posición que los revolucionarios han asumido en este conflicto, las acusaciones de revisionistas y oportunistas se han dado desde varias partes, y todo porque ha tomado vuelo la idea de que lo que hay en Siria es una guerra de liberación contra el imperialismo, donde las fuerzas de Bashar Al Assad son progresistas y revolucionarias, que por tanto hay que apoyarlas a pie juntillas y hacer un frente común de todas las fuerzas encabezadas por el gobierno para expulsar al imperialismo agresor.

Y claro, Siria es un país oprimido, que soporta la dominación semicolonial de distintas alas de los imperialistas, y en las actuales condiciones, con una fuerte presión y amenaza de los Estados Unidos que no despreciaría la posibilidad de lanzar un ataque a gran escala para imponer por la fuerza directa de las armas su dominio. Pero esa posibilidad, no debe minimizar o despreciar el poder y control que disputan otros imperialistas, y que no los hace menos malos, y para el caso sanguinarios si fuera necesario. Pero, además y sobre todo, el hecho de que Al Assad tenga contradicciones y enfrente a losyanquis, no quiere decir que sea por ende una fuerza progresista ni mucho menos revolucionaria, como tampoco lo fue Chavez en Venezuela, o lo es Ahmadineyad en Irán, o tampoco lo fue Hussein en Irak o el propio Arafat en Palestina, todos fuertes opositores de los Estados Unidos, pero en los hechos reales instrumentos y socios de otros bloques imperialistas y defensores acerrimos de la propiedad privada, de los Estados terratenientes, burgueses, y hasta monárquicos, según fueran sus necesidades. Todos ellos, incluido Al Assad de Siria, son representantes de burgueses que vociferan de progresistas, pero que a lo mucho lanzan migajas a las masas para conquistar su apoyo; su humanismo ante la población es burgués, su ansia de poder es insaciable como la de cualquier defensor abierto de la democracia burguesa, y como cualquiera de ellos, no le temblará el pulso para dirigir sus cañones cuando las masas encabezadas por el proletariado estén en condiciones de avanzar hacia la destrucción del viejo Estado y la construcción sobre sus ruinas del Estado de obreros y campesinos.

Por eso, los revolucionarios, y especialmente los auténticos comunistas deben ser muy claros en que enfrentar la agresión imperialista en Siria, no es lo mismo que abrazarse con el gobierno de Al Assad; Las fuerzas revolucionarias en Siria deben dirigir a las masas en la búsqueda y construcción de una tercera alternativa. Ni con los rebeldes que buscan cobijo en los imperialistas, ni con los reformistas burgueses gobiernistas; El camino es avanzar lo más posible en el desarrollo de la vía revolucionaria, en el camino de la guerra popular.

Documento para el debate. A proposito del revisionismo Avakianista.



Actualmente al interior del Movimiento Comunista Internacional MCI, se vive una constantemente confrontación de posiciones, producto de la lucha de lineas, de la necesidad del proletariado de avanzar y clarificar, de conocer la realidad y de transformarla con base en el arsenal teórico que el comunismo revolucionario ha logrado acumular en la propia lucha de clases.

Demarcarse del Revisionismo no solo Prachandista y Avakianista sino de todos los pelajes y seudociencias que basados en el idealismo, siguen fomentando la necesidad de los dioses para poder hacer la revolucion. Asumir el Marxismo-Leninismo-Maoismo es el reto que tienen los revolucionarios conscientes en todo el mundo.



Fuente: Maoist Road.
for debat and documentation USA - Principles of Unity-NCP (OC)-2013
Ratified by the Founding Congress of the New
Communist Party (Organizing Committee)


For release on May 1, 2013






1. We exist to construct the new Communist Party, the political party of the proletariat. This Party will lead the Socialist Revolution in the United States as a part of the world proletarian revolution. Its basic program will be the complete overthrow of the bourgeoisie, the establishment of the dictatorship of the proletariat in place of the dictatorship of the bourgeoisie, and the triumph of socialism over capitalism.
Our ultimate aim is the realization of communism on a global scale, where all class distinctions, all the relations of production on which they rest, all the social relations corresponding to these relations of production, and all the ideas that result from these social relations are abolished.
2. Socialist society covers a considerably long historical period. Throughout this historical period, there will be classes, class contradictions and class struggle. There will be struggle between the socialist road and the capitalist road. Only by depending on the theory and practice of continued revolution under the dictatorship of the proletariat can these contradictions be resolved.
The Great Proletarian Cultural Revolution in China was a great political revolution carried out under the conditions of socialism by the proletariat against the bourgeoisie and all other exploiting classes to consolidate the dictatorship of the proletariat and prevent capitalist restoration. Revolutions like this will have to be carried out many times under socialism.


OUR GUIDING THEORY IS MARXISM-LENINISM-MAOISM


3. We take Marxism-Leninism-Maoism as the theoretical basis guiding our thinking. MLM is the synthesis of the experiences of class struggle in all countries since the emergence of the international proletariat more than 160 years ago. It was forged and expounded mainly by Marx and Engels, Lenin and Stalin, and Mao.
Marxism, Leninism, and Maoism are three stages in the development of proletarian theory, which advanced through the heroic struggles waged by hundreds of millions of downtrodden masses and the summing-up of the historical milestones of the world proletarian revolution: the Paris Commune (1871), the October Revolution (1903-1917), the Chinese Revolution (1921-1949), and the Great Proletarian Cultural Revolution in China (1966-1976).
It developed in the midst of imperialism and proletarian revolution, world wars, the Russian and Chinese experiences of socialist construction, the establishment of the socialist camp following World War II, the Great Debate against modern revisionism, and the restoration of capitalism in the U.S.S.R. and China.
Despite the loss of China as a base area in 1976, contemporary revolutionary movements, especially the protracted people’s wars in several countries, articulated and further enriched the science of MLM.
4. The three component parts of Marxism-Leninism-Maoism are: philosophy, political economy, and scientific socialism. As the third component part, scientific socialism encompasses the theory of class struggle, the Marxist understanding of the state and the dictatorship of the proletariat, socialist construction, cultural revolution, the strategy and tactics of the class struggle of the proletariat including people’s war, the proletarian revolutionary party, the mass line and the class line, proletarian feminism, and the nationality question.
Marx, Lenin, and Mao made qualitative theoretical leaps in proletarian theory by developing each of its three component parts.
(i) During the pre-monopoly stage of capitalism, Marx and Engels developed dialectical and historical materialism, discovered the laws of motion of the capitalist mode of production particularly the concept of surplus-value, developed scientific socialism based on the theory of class struggle and the dictatorship of the proletariat as the transition to a classless society, and revealed the origins of women’s oppression and path to women’s emancipation.Dialectical materialism is a philosophy, a representation of the proletarian class struggle in theory. Historical materialism is the science of history.
(ii) During the era of imperialism and proletarian revolution, Lenin waged struggle against bourgeois idealist philosophy, further developed materialist philosophy, emphasized the centrality of contradiction in dialectics, elaborated the economic and political dynamics of imperialism as the highest stage of capitalism, exposed the labor aristocracy as the social base of opportunism in the proletarian movements in the imperialist countries, achieved new clarity on the state and the dictatorship of the proletariat, made creative advances in the theory and practice of constructing the proletarian revolutionary party, developed a new theory of uninterrupted two-stage revolution in Russia, formulated the worker-peasant alliance as a strategy in the democratic revolution, showed that it was possible for socialism to achieve victory in one country in the face of world war and imperialist encirclement, warned of the dangers of capitalist restoration stemming from small production and even more importantly the generation of a new bourgeoisie from within the commanding heights of the state, advanced the struggle for women’s emancipation, and properly linked the nationality question to the world proletarian revolution.
Following Lenin, Stalin theorized, defended, and popularized Marxism-Leninism through texts such as “The Foundations of Leninism” and “History of the Communist Party of the Soviet Union (Bolsheviks).” He played a leading role in successful socialist construction in the U.S.S.R. and the world-historic defeat of fascism during World War II. At the same time, Stalin committed errors in theory and practice when he prematurely declared the end of antagonistic classes and class struggle in the Soviet Union; considered capitalist restoration a danger associated mainly with external class enemies; and advanced a Popular Front policy which was strategically correct, but failed to guard against revisionism in its application by many Communist Parties.
(iii) In the international context of imperialism, World War II, proletarian and national liberation movements, and the restoration of capitalism in the U.S.S.R., Mao led the Chinese Revolution, the Great Debate against modern revisionism, and the Great Proletarian Cultural Revolution in China.
Mao took proletarian theory to a third higher stage by articulating the law of contradiction (the unity and struggle of opposites) as the fundamental law of dialectical materialism; ridding dialectical materialism of the notion of the negation of the negation; further formulating the Marxist theory of knowledge; popularizing Marxist philosophy; developing the political economy of socialism by analyzing the laws of motion of socialist construction and assessing the positive and negative experiences of the Soviet Union; establishing that the superstructure and consciousness can transform the base and that the productive forces can be developed by placing politics in command in every field; advancing the military science of the proletariat into the comprehensive and universal theory of people’s war; creating the strategy applicable to the semi-colonial and semi-feudal countries of making New Democratic Revolution through protracted people’s war led by the proletariat and its political party, people’s army, and revolutionary united front; recognizing the existence of bureaucrat capital; developed the concept of the people’s democratic dictatorship and the handling of contradictions among the people, distinguishing between antagonistic and non-antagonistic contradictions; formulating the concepts of the mass line, the masses as the makers of history, and the right to rebel against reactionaries; analyzing the restoration of capitalism in the Soviet Union; developing the concepts of criticism and self-criticism, two-line struggle, rectification, and ideological remoulding in the party; advancing the Marxist understanding of women’s oppression and the struggle for women’s emancipation;and above all else leading the Great Proletarian Cultural Revolution, theorizing the continuation of revolution under the dictatorship of the proletariat to prevent capitalist restoration, the rise of the bourgeoisie inside the party as the rise of revisionism, and the need to mobilize the masses to overthrow capitalist roaders in authority. The restoration of capitalism in 1976 in China vindicated the necessity of the Great Proletarian Cultural Revolution, as well as Mao and the Four’s understanding of the continuation of class struggle under socialism.


THE NATURE OF PRESENT-DAY U.S. SOCIETY

5. The United States is one of the largest countries in the world, after Russia, Canada, and China, with a total land area of 3,794,000 square miles. The continental U.S. is located in North America, bounded by the Atlantic Ocean, the Gulf of Mexico, and the Pacific Ocean. It has the large Rocky Mountains in the west, a great central plain, and hills and the smaller Appalachian Mountains in the east. The climate of the continental U.S. is diverse due to its tremendous size and range of geographic features.
It is arid in the southwest, alpine over the Rocky Mountains, semiarid in the central plain, humid subtropical in the southeast, and humid continental in the northeast. Across this enormous expanse of land stolen from the First Nations and the Chicano/Mexicano people, there are the world’s largest coal reserves, as well as timber, natural gas, petroleum, water, and various mineral deposits, including copper, lead, molybdenum, phosphates, uranium, bauxite, gold, iron, mercury, nickel, potash, silver, tungsten, and zinc. The continental U.S. borders on Canada in the north and Mexico in the southwest.
Although separated by water, it is proximate to the Caribbean and Central American regions in the southeast. The U.S. integrated the annexed territory of Hawai’i as its 50th state and maintains American Samoa, Guam, the Northern Mariana Islands, Puerto Rico, and the Virgin Islands as outright colonial possessions for military and other purposes today. It continues to oppress the people of Cuba, a former U.S. semi-colony, and the Philippines, a former U.S. colony.
6. The geographic position of the U.S. has its advantages and disadvantages for the Socialist Revolution. In terms of advantages, the boundaries and entire territory of the continental U.S. was formed through the settler-colonial seizure of land, which will continue to give rise to many large and small struggles to reclaim land and natural resources, particularly by the First Nations and the Chicano/Mexicano people. The U.S. shares a heavily policed and militarized 2,000-mile southwestern border with Mexico, a country where the people are oppressed by imperialism and have a long history of engaging in militant struggles.
Finally, the closeness of the U.S. to the Caribbean and Central American regions means that the peoples’ struggles in these colonial and semi-colonial countries may spill over into the continental U.S. itself, including through the respective oppressed-nationality communities in the U.S. In terms of disadvantages, the U.S. shares a 4,000-mile northern border with Canada, an imperialist junior partner and fellow settler-colonial state.
The U.S. is also located at a tremendous distance from the various European imperialist countries and Japan; the capitalist countries of Russia and China; and the oppressed nations and peoples of Asia and Africa. This relative geographic isolation of the U.S. has historically diminished the effects of inter-imperialist wars, imperialist wars, and revolutionary wars on the domestic situation and may play a similar role in influencing future developments.
7. The U.S. has a population of more than 310 million, or about 4.5 percent of the world total. It is the third most populous country after China and India, which each have a population roughly four times larger. Around 71.2 percent of the U.S. population lives in cities and urbanized areas of 50,000 or more people. Another 9.5 percent lives in urban clusters of at least 2,500 and less than 50,000 people. The three most populous urbanized areas are New York-Newark (18.4 million), Los Angeles-Long Beach-Anaheim (12.2 million), and Chicago-Gary (8.6 million).
The population is most densely concentrated east of the Mississippi River, while the western U.S. is lightly populated outside of specific cities and urbanized areas. The U.S. is a multinational country. More than 60 percent of the U.S. population belongs to the oppressing Euro-American nation, formed historically through the amalgamation of peoples of different European ancestries.
There are many oppressed nationalities that have each faced brutal violence from the genocidal state, including African American / New Afrikan, Chicano / Mexicano, Puerto Rican, Chinese, Filipino, Hawai’ian, various First Nations, and other nationalities. The national territories of the Black and Chicano / Mexicano peoples, the two largest oppressed nationalities, are located in the region of the country known as the Sunbelt, extending from the Southwest to the Southeast.
Furthermore, due to the uneven development of capitalism within the U.S., there are also regional concentrations of poverty with their own particularities, such as the Appalachian region in the eastern part of the country. Eighty percent of the total U.S. population mainly speaks English and twelve percent mainly speaks Spanish.
The five most widely-spoken languages are English, Spanish, Chinese, French, and Tagalog. By consciously rejecting social chauvinism and U.S. patriotism, the proletariat and the oppressed masses living in the U.S. inherit a proud tradition of struggle. This tradition includes First Nations and Chicano / Mexicano resistance to U.S. settler-colonialism, hundreds of African slave uprisings during chattel slavery, and the revolutionary traditions that many oppressed nationalities in the U.S. bring with them from the colonial and semi-colonial countries.
8. Class society was imposed on the territory of the present-day continental U.S. through European colonization. The European invasion and conquest represented a break in the continuous and spontaneous development of the First Nations, resulting in genocide. Before 1492, there were between 70-100 million First Nations peoples living in the Americas, including 10 million in North America, 30 million in Mesoamerica, and 50-70 million in South America, constituting hundreds of different communities.
In North America, the First Nations included the Inuit, Aleut, Cree, Chipewyan, Kaska, Chilcotin, Ingalik, Beothuk, and others in the Arctic and Subarctic regions, numbering 100,000 people; the Tlingit, Haida, Tsimshian, Kwa-Kwa-Ka’wakw, Nuu-chah-nulth, Nuxalk, Salish, Yurok, and others in the Pacific Northwest region, numbering 4 million people; the Sahaptin, Chopunnish, Shoshone, Siksikas, and others between the Pacific coastal mountain range and the central plains, numbering 200,000 people; the Lakota, Cheyenne, Arapaho, Cree, Siksikas, Crow, Kiowa, Shoshone, Mandan, and others in the central plain region, numbering 1 million people; the Kaniekehake, Oneida, Onondaga, Cayuga, Seneca, Ojibway, Algonkin, Micmac, Wendat, Potowatomi, Tuscarora, and others in the region stretching from the Great Lakes to the Atlantic Coast, numbering 2 million people; the Choctaw, Creek, Chikasaw, Cherokee, Natchez, Tonkawa, Atakapa, and others in the Southeast, numbering 3 million people; and the Pueblo, Hopi, Zuni, Hualapai, Mojave, Yuma, Cocopa, Pimas, Papagos, Athapascans, and others in the Southwest, numbering 2 million people.
During the 16th century alone, the genocide committed by the European colonizers caused the population of the First Nations in the Americas as a whole to drop from 70-100 million to 12 million. Prior to the conquest, the First Nations in North America were often classless and matrilineal, with economies based on the land, involving activities of hunting, fishing, trade, and farming. In many of these societies, women held powerful political positions and two-spirit people had important social roles.
Thus, the beginning of European settler-colonialism in North America marked at the same time the establishment and consolidation of class society, women’s oppression and the oppression of non-gender-binary people.
9. Initially, the social formation in the US was constituted by chattel slavery integrated into the world market on the one hand, combined with commercial capital and manufacturing characterized by relations of formal domination on the other. The growth of the industrial bourgeoisie in the North bolstered by the first waves of proletarian immigrant labor ultimately culminated in a violent struggle with the semi-feudal aristocracy of the South, which briefly opened the possibility of comprehensive democratic revolution and the formation of a free petty-commodity-producing peasantry from among the formerly-enslaved African people as a market for Northern industry.
This revolution was aborted in its infancy by the alliance of nascent monopoly capital with resurgent semi-feudal reaction, leading to the perpetuation of bonded labor in agriculture well into the 20th century. Today, the US forms the globally hegemonic faction of imperialist monopoly capital. The modern proletariat in the US was initially constituted by European and Asian immigrants, as well as Africans who had to a greater or lesser degree escaped the plantation system.
However, the exclusionist and genocidal drive of white labor tended to expel non-Europeans from the main sites of production. At the same time, the settler character of the US inhibited the conclusive stabilization of the Euro-American proletariat as a class until the waning decades of the 19th century, with the perpetual opening of new “living space” through the extermination of the First Nations, contributing to a labor market much more favorable to the sellers of labor power than that found in Europe itself.
The initial development of US monopoly capital was fertilized by a continual flow of fresh proletarian labor both from the rest of the world and the internal oppressed nations. The petty bourgeoisie of the Euro-American nation has always had a defining influence on the nation as a whole, beginning with the agricultural small producers who were willing to militantly defend their own economic interests against the state but served ultimately as shock troops of white-supremacist genocide, and continuing today with the immense population of small business owners, middle managers and professionals who form the rank-and-file of settler populism from the militia and Patriot movements to the Tea Party and the Republican base.
10. There are three fundamental contradictions in the world today:
(i) Between imperialism and the oppressed nations and peoples;
(ii) Between the bourgeoisie and the proletariat in the capitalist and imperialist countries;
(iii) Between competing imperialist countries. The principal contradiction on the world scale is the contradiction between imperialism and the oppressed nations and peoples, which determines and influences the other contradictions. The U.S. is the most powerful imperialist country today, the sole superpower.
The U.S. increasingly relies on its military might to maintain its dominant position in the world. Within the past decade, the U.S. has launched wars of aggression with large troop deployments in Afghanistan and Iraq; waged military operations in the Philippines, Colombia, Haiti, Pakistan, Yemen, Libya, Somalia, Syria, and other countries; threatened Cuba, North Korea, Iran, and other countries; and provided huge military aid to junior partner states such as Israel, Egypt, Pakistan, Jordan, Somalia, Colombia, and other countries. The U.S. has a troop presence in roughly 150 countries and a global empire of more than 550,000 military facilities on over 5,000 domestic and international sites.
These sites include approximately 1,100 military installations outside of the U.S. that are spread throughout the world. The U.S. had military expenditures of $711 billion in 2011, which was 41 percent of the world total and the highest of any country. There are approximately 1.5 million active-duty military personnel and 1.5 million reserve military personnel in the Army, Navy, Marine Corps, Air Force, and Coast Guard.
The “Big Five” military contractors, Lockheed Martin, Boeing, General Dynamics, Northrop Grumman, and Raytheon, directly employ more than 500,000 people in total. The military supremacy of the U.S., reflected in the tremendous and unprecedented size of its repressive state apparatus, enforces U.S. economic, financial, political, and cultural domination in the midst of the severe crisis of the world capitalist system.
Without this military supremacy, the U.S. would not be able to enforce its policy of dollar hegemony on the world, which determines the denomination of oil and other important commodities in U.S. dollars, and ensures that the U.S. dollar is used for payments between countries and for their reserves of foreign exchange. This allows the U.S. to proceed down the road of being the world’s leading imperialist power and largest debtor nation at the same time, soaking up the world’s savings by continuing to issue treasury bonds to willing investors and enabling the U.S. to import more than it exports.
Simultaneously, the globalization of industrial production, meaning that the overwhelming majority of all the industrial workers in the world are now located in the semi-colonial countries, enables U.S. imperialism to extract ever greater super-profits through super-exploitation. This over-accumulation of profits through production globalization is the basis for the phenomenon of “financialization”, meaning the increasing investment of profits in speculative activities rather than new production.
In sum, U.S. imperialism exploits the masses of people in the semi-colonial and colonial countries through unequal exchange, foreign direct investments; portfolio investments; debt servitude; and enforcing the policies of liberalization, privatization, and globalization through institutions such as the World Bank and the International Monetary Fund.
While U.S. imperialism exploits the oppressed nations and peoples, and remains the leading power for now, it is also engaged in intensifying competition with the other capitalist and imperialist countries attempting to expand their own spheres of influence. The unrelenting long-term tendency of this rivalry, e.g. between the U.S. and the Western European countries or between the U.S. and Japan, is toward inter-imperialist war.
The sharpening contradictions between the U.S. and Russia, as well as between the U.S. and China, reflected for example in the developing BRIC formation, must also be understood in these terms. Inter-imperialist rivalry and war threatens to unleash new horrors on the people of the world in the 21st century, but will also present new openings and opportunities that must be seized by the proletariat and its revolutionary parties.
11. The U.S. today is a capitalist-imperialist country and a prison-house of nationalities formed through settler-colonialism, slavery, colonialism, and neo-colonialism. The repressive state apparatus has a massive domestic component, similar to the international component described above. This includes 657,000 police and sheriff’s patrol officers and 160,000 detectives and criminal investigators, with 112,000 direct supervisors.
They are the armed frontline personnel for an organized regime of mass incarceration, featuring more than 1,800 federal and state prisons, more than 3,000 jails, and 371,000 bailiffs, correctional officers, and jailers, with 46,000 direct supervisors. The basic features of the U.S. capitalist economy are determined by the contradiction between, on the one hand, production processes socialized on an international scale in the form of global commodity chains and, on the other hand, the appropriation of surplus value by U.S. capitalists.
The globalization of industrial production has coincided with the massive expansion of the sectors inside the country involved in the circulation, distribution, and consumption of commodities, as well as general social reproduction, and the proportional decline of the sectors involved in the production of surplus value.
This is popularly understood as the predominance of the “service economy.” The goods-producing sector (mining, construction, and manufacturing) in the U.S., excluding agriculture, now constitutes only 12.4% of total employment and the agriculture sector constitutes only 1.5%, while the services-providing sector constitutes 78.8%. Furthermore, federal, state, and local government employs approximately 22.5 million people, or 15.7% of total employment.
This number is higher than any other industry sector, such as professional and business services (16.7 million), health care and social assistance (16.4 million), retail trade (14.4 million), leisure and hospitality (13.0 million), and manufacturing (11.5 million). The so-called “public sector,” understood as such by social democrats and revisionists, should in reality be understood as a component of imperialist bureaucrat capitalism, part and parcel of the overall capitalist economy.
Within the goods-producing sector, 11.5 million people are employed in manufacturing, 5.5 million in construction, and 0.7 million in mining. The five largest manufacturing industries by employment are transportation equipment, including motor vehicles and parts (1.5 million), food manufacturing (1.4 million), fabricated metal products (1.4 million), machinery (1.1 million), and computer and electronic products (1.1 million).
Roughly 1.2 million people are employed in the building trades. We must conduct further social investigation and class analysis of the U.S., its economic regions, its specific cities and towns, and the particular characteristics of these entities.
12. There are three fundamental contradictions in present-day U.S. society:
(i) Between the U.S. bourgeoisie and the proletariat in the U.S.;
(ii) Between the U.S. bourgeoisie and the oppressed nationalities in the U.S.;
(iii) Between the oppressing Euro-American nation and the oppressed nationalities in the U.S. The principal contradiction, which currently plays the leading and decisive role, determining and influencing the existence and development of the other contradictions, is the contradiction between the U.S. bourgeoisie and the proletariat in the U.S.
This contradiction determines the other contradictions between the U.S. bourgeoisie and the oppressed nationalities in the U.S., between the oppressing Euro-American nation and the oppressed nationalities in the U.S., within the U.S. bourgeoisie, between the U.S. bourgeoisie and its international capitalist rivals, between the petty bourgeoisie and other classes, between men and women within the proletariat, between straight/cis people and queer people within the proletariat, and between proletarians of different nationalities.
At the same time, the principal contradiction on the world scale between imperialism and the oppressed nations and peoples determines and influences the development of the three fundamental contradictions in U.S. society. The position of the U.S. as an imperialist country and the sole superpower enables it to appease the upper stratum of the proletariat and other classes in the U.S. with material benefits, even while suppressing the lower stratum of the proletariat with its police, courts, and prisons.
This position furthermore determines the composition of the proletariat in the U.S. through, on the one hand, forced migration from the colonial and semi-colonial countries and, on the other hand, the globalization of U.S. production and the growth of the massive service, sales, and office sectors of the U.S. economy.
The existence of a relatively large petty bourgeoisie is also deeply connected to the international status of the U.S. On the nationality question, the bourgeoisie uses the oppressed nationalities in the U.S. as instruments in various ways against the other oppressed nations and peoples of the world, even while subjecting the masses among them to ruthless domination. Historically, the U.S. state has cultivated the identification of the oppressing Euro-American nation most closely with U.S. imperialism and this continues to be the strategy of a section of the U.S. bourgeoisie.
However, the dislocating economic and political transformations of U.S. imperialism, the interest of the U.S. bourgeoisie in promoting immigrant labor and production globalization, and at the same time its constant whipping-up of U.S. social chauvinism is generating a mass base for fascism among petty bourgeois and lumpen proletarian sections of the Euro-American nation.
This fascism is the contemporary form of the right-wing populism that has been a defining aspect of U.S. settler-colonial society from its founding. Thus, the three fundamental contradictions in U.S. society must be understood in the context of the international situation, the three fundamental contradictions on the world scale, and the principal contradiction on the world scale.


THE SOCIALIST REVOLUTION


13. Due to the capitalist-imperialist nature of present-day U.S. society, the present stage of the revolution has a proletarian-socialist character. It is a Socialist Revolution seeking the complete overthrow of the bourgeoisie, the establishment of the dictatorship of the proletariat in place of the dictatorship of the bourgeoisie, and the triumph of socialism over capitalism.
The target of the revolution is capitalism-imperialism, as formed through the concrete history of settler-colonialism, slavery, colonialism, and neo-colonialism. It is incorrect to propose an intermediate stage of a struggle for democracy, whether conceived as the completion of an unfinished bourgeois democratic revolution or as a New Democratic Revolution based in a single oppressed nation, that would hypothetically precede the proletarian revolution. Proletarian revolution is the immediate program of the proletariat and its political party in the U.S.
14. Carrying out a Socialist Revolution requires conducting a general analysis of the various classes in contemporary U.S. society. Such an analysis must examine the economic status of the different classes and their respective political attitudes, in order to distinguish the real friends from the real enemies of Socialist Revolution.
Classes are large groups of people differing from each other by the place they occupy in a historically determined system of social production, by their relation (in most cases fixed and formulated in law) to the means of production, by their role in the social organization of labor, and consequently, by the dimensions of the share of social wealth of which they dispose and the mode of acquiring it.
Classes are groups of people one of which can appropriate the labor of another owing to the different places they occupy in a definite system of social economy – in sum, the relations between the exploiters and the exploited. These relations are not stagnant. We see class as a process. Present-day U.S. society contains the following classes:
(i) The U.S. bourgeoisie is the ruling class in U.S. society. The leading center of this class is the imperialist bourgeoisie, whose state rules over the whole country. This state is the dictatorship of the bourgeoisie, with the repressive apparatus of the military, police, prisons, jails, and courts at its core, as well as the entire federal, state, and local government.
Every elected official ultimately serves the bourgeoisie. The U.S. imperialist bourgeoisie exploits and super-exploits proletarians and oppressed masses all over the world, appropriating their labor as surplus value, driven by the imperative of limitless capital accumulation.
It controls and legally owns the commanding heights of the means of production. Its domination extends throughout the superstructure, where institutions in the fields of communications, culture, education, family, labor relations, and non-profit enterprise function to reproduce the conditions of capitalist exploitation.
The bourgeoisie encompasses those who possess and control vast amounts of finance and industrial capital, high-level corporate officers and managers, board members of big capitalist enterprises, top government bureaucrats and other politicians, commanders of the military and the police, a layer of the trade union leadership, attorneys at large corporate law firms, upper administrators at elite universities, public intellectuals who are mouthpieces for the capitalist system, and others.
The bourgeoisie should not be understood merely as the “1 percent,” the notion that it constitutes a miniscule part of the population. Statistics consistently show the bourgeoisie in general to be around 10 percent of the population, concentrating a great majority of all significant financial wealth in its hands, though a much smaller strata occupies the key commanding positions of monopoly capital. The US bourgeoisie as a whole is the enemy of the proletariat and the oppressed masses throughout the world and the target of the Socialist Revolution.
(ii) The petty bourgeoisie includes full-time students in college and other higher education; most of the intelligentsia, such as teachers, professors, many engineers, many doctors, many lawyers, and various professionals; most of those engaged in business and financial operations; direct supervisors of workers and employees; lower and certain middle managers; small owners of incorporated businesses with or without employees; small owners of unincorporated businesses with employees; sales agents and representatives; and those involved in miscellaneous well-paid occupations requiring the possession of some specialized training or skills.
The U.S. has a relatively large petty bourgeoisie, constituting approximately 40 to 45 percent of the total population at more than 70 million people. The existence of such a sizable petty bourgeoisie is a result of the basic character of the U.S. as an imperialist country, especially its international rise after World War II, its condition as one of two superpowers (in contention with its Soviet social-imperialist rival), and now its sole superpower status.
The petty bourgeoisie can be divided into three sections. Members of the first section are the wealthiest and manage to accumulate savings beyond their consumption needs each year. They aspire to join the bourgeoisie and are the most politically influenced by the bourgeoisie among the three sections.
The second section consists of those who are economically self-sufficient, but do not earn enough to accumulate substantial savings. The third section is made up of those who are unable to economically sustain themselves and are continually pushed down into the ranks of the proletariat and semi-proletariat.
The contradiction between the oppressing Euro-American nation and the oppressed nationalities in the U.S. comes out sharply when examining the composition and political attitudes of the petty bourgeoisie. The petty bourgeoisie is a much bigger portion of the oppressing Euro-American nation than the oppressed nationalities.
Including home equity, median black and Latino householders have respective net worths of $6,314 and $7,683, while the median white householder has a net worth of $110,500, roughly 15 times larger in magnitude. Politically, the divide along lines of oppressor nation and oppressed nationalities is no less stark. Since the days of the settler-colonial conquest of North America, the Euro-American petty bourgeoisie has constituted a mass base of reaction, often advancing its backward and outright genocidal demands through right-wing populist trends.
While it is possible for a substantial minority of the Euro-American petty bourgeoisie to gain revolutionary consciousness, such as the white youth and students of the 1960s-1970s New Communist Movement, this will occur only in the context of the development of tremendous struggles by the most exploited and oppressed in U.S. society and around the world. In contrast, the petty bourgeoisie of the oppressed nationalities has participated in many progressive and even revolutionary struggles against white supremacy.
However, it is continuously influenced by the U.S. bourgeoisie to identify with U.S. capitalism at the expense of the proletariat and the semi-proletariat, to frame its demands in terms of the perfection rather than the overthrow of bourgeois democracy, and to offer its services to U.S. imperialism against the oppressed nations and peoples of the world. It must be won through struggle to a program of Socialist Revolution under proletarian leadership.
(iii) The proletariat is a class that is dispossessed of all means of production and forced to sell its labor power to the capitalist owners of the means of production in order to survive. It includes the industrial proletariat, which is exploited by the capitalists through the appropriation of the surplus value it produces in return for a wage. It also includes other proletarians who are dispossessed and forced to sell their labor power in the economic sectors involved in the circulation, distribution, and consumption of commodities, as well as general social reproduction, rather than the production of surplus value.
The notion is widespread among social democrats and revisionists that a majority of the people in the U.S. belong in the working class, with estimated figures ranging anywhere from a substantial majority to 99 percent of the population. In reality, the proletariat in the U.S. constitutes only about 35 to 40 percent of the total people in the country, numbering roughly 65 million. This encompasses the relatively large labor aristocracy, the lower stratum of the proletariat, and the proletarian strata between them.
The industrial proletariat engaged full-time in many production, transportation and material moving, and construction and extraction occupations numbers approximately 15 million people. Roughly another 4 million industrial proletarians work as casualized laborers in the same occupations, employed part-time anywhere between 1 to 34 hours a week. In addition to the industrial proletariat, there is a substantially smaller rural proletariat numbering 0.7 million people, with another 0.2 million casualized part-time laborers, in specific farming, fishing, and forestry occupations.
Other proletarians in the economic sectors involved in the circulation, distribution, and consumption of commodities, as well as general social reproduction, can be found in particular occupations in office and administrative support, sales, personal care and service, building and grounds cleaning and maintenance, food preparation and serving, and healthcare support. This section of the proletariat is larger than the industrial and rural proletariat combined, numbering 27 million full-time workers and employees and 14 million part-time workers and employees. This is a result of the globalization of industrial production, the massive expansion of the economic sectors inside the U.S. not engaged in the production of surplus value, and above all else the parasitic and moribund character of the U.S. imperialist social formation.
The labor aristocracy consists of the upper stratum of the industrial proletariat and other proletarians receiving direct material benefits from U.S. imperialism. Its political influence over the other sections of the proletariat must be thoroughly defeated. Aside from the relatively large labor aristocracy which receives direct material benefits from U.S. imperialism, there is a broad yet extremely uneven embourgeoisement of the proletariat as a whole, where wide strata have access to some small stock of wealth. This phenomenon corresponds in large degree to the divide between the oppressed nationalities and oppressing Euro-American nation, which is reflected in data on asset ownership.
The lower stratum of the proletariat is the most important social base for communists in the U.S. It is heavily constituted by oppressed nationalities, including populations that are part of internal oppressed nations, as well as immigrant workers. The proletariat is the leading and main force in the Socialist Revolution. More research and social investigation must be conducted to determine the respective proportion of these categories within the proletariat.
(iv) The semi-proletariat refers to those who are unable to find regular waged employment and end up in impoverished conditions of petty self-employment and assorted temporary odd jobs. The core consists of those who are self-employed in various proletarian jobs without owning incorporated businesses and without paid employees. It also includes a substantial section of short-term and long-term unemployed people. The semi-proletariat amounts roughly to 20 million people, or 10 percent of the U.S. population.
Due to increases in the casual labor force, the semi-proletariat is an important and growing class. However, the basic characteristics of this class and the unstable nature of its work creates difficulties in building organizations within its ranks. Nevertheless, it is the most crucial ally of the proletariat in the U.S. that must be organized to fight against the bourgeoisie.
(v) The lumpen proletariat is the class that is dispossessed from social production and, as a result, engages in anti-people, anti-social, or simply illegal activities to survive. It exists because of the permanent forced unemployment and underemployment that is characteristic of the capitalist system. The lumpen proletariat includes petty thieves, robbers, low-level gangsters, small-time pimps, prostituted people, vagrants, and others involved in anti-social or criminal dealings as their principal mode of life.
Lumpen proletarians are concentrated in urban poor communities in cities and towns. The lumpen proletariat is a numerically increasing class in present-day U.S. society due to several factors. It is a product first of all of the structural unemployment and underemployment that is an inevitable aspect of all capitalist societies.
Additionally, the U.S. bourgeoisie in particular uses its decadent culture and its prison system to deliberately reproduce masses of lumpen proletarians who have an anti-people orientation, transforming dispossessed proletarians and semi-proletarians into elements who prey on their own communities, especially among certain oppressed nationalities. The lumpen proletariat is a dangerous and volatile class that can be influenced by other classes.
Without political guidance by the proletariat, lumpen proletarians develop as foot soldiers under lumpen bourgeois warlords or simply generate their own individualistic ambitions in opposition to the rest of the people. The lumpen proletariat can easily become hired tools of the bourgeoisie. However, they can also be remolded to serve the people in conditions where the proletariat is well-organized and the struggle for Socialist Revolution is advancing.
15. The enemy and target of the Socialist Revolution is the bourgeoisie. The leading and main force in the revolution is the proletariat, particularly its lower stratum. The closest friend of the proletariat can be found in the masses of semi-proletarians. The petty bourgeoisie is a vacillating class, including a progressive section that can be won to fight under proletarian leadership in the midst of intensifying capitalist crisis and a reactionary section liable to form a mass base for right-wing populism, including fascist trends. The strategy for Socialist Revolution thus entails:
(i) Uniting the lower stratum of the proletariat, defeating the influence of the labor aristocracy, and winning over the masses of proletarians and semi-proletarians; and
(ii) Winning over a progressive section of the petty bourgeoisie, particularly among the oppressed nationalities and the youth and students of all nationalities, to the immediate program of Socialist Revolution under proletarian leadership; and
(iii) Paralyzing the instability of the remainder of the petty bourgeoisie, employing different methods for different sections (e.g. petty-bourgeois liberals, petty-bourgeois fascists). The strategic united front therefore consists of the lower stratum of the proletariat with the masses of proletarians and semi-proletarians, and a progressive section of the petty bourgeoisie that must be firmly lead by the proletariat.
The vast power of the U.S. imperialist bourgeoisie in its home base of operations, the relatively large size of the petty bourgeoisie and the labor aristocracy, the embourgeoisement of other proletarian strata, and the constant reproduction by the capitalist system of a lumpen proletariat engaged in anti-people activities means that the development of proletarian revolutionary politics in the U.S. confronts obstacles at every turn.
A general class analysis of present-day U.S. society reveals that communists should expect a protracted struggle for Socialist Revolution demanding strategic firmness and that communist work will require tactical flexibility to seize openings within situations that may involve many contending political tendencies, including fascist trends antagonistic to the existing bourgeois state and to the proletariat and oppressed masses.
Utilizing international and domestic developments, communists in the U.S. must accumulate their subjective forces through step-by-step solid organizing; operate within a growing sea of masses fighting on their own initiative, supporting and learning from them, heightening their militant struggles, and propagating revolutionary ideas among them; and conduct the preparatory work necessary to be in a position during objectively revolutionary situations to coalesce an immense camp of tens of millions of combative masses under communist leadership, in contention with the powerful camp of the bourgeoisie and its allies.
There should be no populist illusions involving scenarios where a social majority quickly forms in support of socialism based principally on economic demands and easily overwhelms a tiny and isolated ruling class.
16. In the final analysis, nationality struggle is a matter of class struggle. The oppressed nationalities in the U.S. are overwhelmingly composed in their majority today of industrial proletarians who are super-exploited through the capitalist appropriation of the surplus value they produce, other proletarians forced to sell their labor power to the owners of the means of production in order to survive, and semi-proletarians unable to find regular jobs who end up in impoverished conditions of petty self-employment.
Oppressed nationalities are heavily represented in the lower stratum of the proletariat. More than ever, the national question is part of the general question of the proletarian revolution and the achievement of the dictatorship of the proletariat. It is incorrect to conceive of the masses of oppressed nationalities today merely as an “ally” or a “reserve” of the Socialist Revolution, when they in fact make up an overwhelming part of the lower stratum of the proletariat, the leading and main force of the revolution.
Such a view rests on an abstract and white-chauvinist notion of a “multinational working class” existing outside of the concrete conditions and development of U.S. society. It also ignores the potential of oppressed-nationality proletarians to constitute a leading element in the struggle of the proletariat as a whole, which is a real fear of the U.S. bourgeoisie.
The contemporary response of the U.S. bourgeoisie to African American / New Afrikan proletarians taking on such a role in the struggles of the 1960s-1970s can be seen in mass incarceration, denial of democratic rights, dispossession from the formal economy, and the use of the prison system to deliberately reproduce masses of lumpen proletarians with an anti-people orientation.
Furthermore, it is incorrect to understand the strategic alliance for revolution in the U.S. as the “merger” of the struggle of the multinational working class for socialism and the struggles of the oppressed nationalities for democracy, when the great majority among oppressed nationalities themselves are industrial proletarians, other proletarians, and semi-proletarians. Only proletarian revolution and socialism can genuinely end the exploitation and oppression of the masses of oppressed nationalities.
At the same time, it must be noted that the petty bourgeoisie and even a certain section of the bourgeoisie among particular oppressed nationalities also face white chauvinism and national oppression, in addition to proletarians and semi-proletarians. They have a very different relationship to the U.S. state than the petty bourgeoisie and the bourgeoisie of the oppressing Euro-American nation. The imposition of national oppression on entire peoples in the U.S., impacting the range of classes among them, gives rise to nationality struggles involving multiple classes, led by different classes, and equipped with various class programs.
Communists must oppose all state repression of these struggles; support all democratic demands of these struggles, including the key demand for reparations; build a broad revolutionary movement alongside all nationality struggles that weaken U.S. capitalism and the bourgeoisie; and unite with other proletarian revolutionaries within these struggles.
Depending on the concrete situation, the development of national-in-form organizations may be an immediate task of communists. Moreover, as the history of both the 1920s and the 1960s demonstrated, the substantially white-chauvinist character of the workers’ movement in the U.S. will lead inevitably to the construction of communist organizations based among specific oppressed nationalities.
This is a process that is ongoing today and a factor that must be considered in developing the broadest possible organizational unity of all proletarian revolutionaries in the U.S., based on proletarian internationalism and upholding the right of self-determination of all oppressed nationalities.
Recognizing the above, we unequivocally uphold the right of self-determination of all oppressed nationalities, up to and including the right of the African American / New Afrikan nation in the Black Belt South, the Chicano nation in the Southwest, the First Nations, the Hawai’ian nation, Puerto Rico, American Samoa, Guam, the Northern Mariana Islands, and the Virgin Islands to secede from the U.S. state.
These nations are part of the U.S. state today solely as a result of settler-colonialism, slavery, colonialism, and neo-colonialism. We also unconditionally support the struggle of oppressed nationalities for revolutionary land reform against the oppressing Euro-American nation, the U.S. bourgeoisie, and the U.S. state, meaning the seizure and redistribution of land. Unlike the semi-colonial and semi-feudal countries, where agrarian revolution is the axis of the New Democratic Revolution due to the basic contradiction between feudalism and the broad masses of people, the land question in the U.S. is a result of the combined process of settler-colonial and colonial conquest, the imposition of chattel slavery, and the development of slavery into sharecropping.
This means that there will be land claims by different oppressed nationalities that must be resolved from a standpoint of proletarian internationalism. The land question in the U.S. stems from the fundamental contradiction between the U.S. bourgeoisie and the oppressed nationalities, and the fundamental contradiction between the oppressing Euro-American nation and the oppressed nationalities. Therefore, its resolution does not constitute a separate stage in the revolution. Its resolution can be fully achieved only as a part of the proletarian revolution.
17. Patriarchy is the institution of women’s oppression that has existed throughout class society. Different types of class societies have different types of patriarchy, depending on their particular level of development, history, and conditions. The slave-owning, feudal, capitalist, and imperialist ruling classes, and the states they control, have been the enemies of women, because they uphold and perpetuate the patriarchal economic and social relations of their particular society.
Thus, class differentiates individuals more than sex and gender. Class viewpoint informs feminist theory and practice. There are three fundamental tendencies in feminism today: bourgeois feminism, petty-bourgeois feminism, and proletarian feminism. Bourgeois feminism, while supportive of a few women’s gains, upholds the current world imperialist system. Petty-bourgeois feminism criticizes aspects of the capitalist system but is not capable of proposing systemic solutions to overthrow it.
Proletarian feminism uses historical materialism to analyze patriarchy systemically in the context of capitalism and national oppression. It demands the overthrow of capitalism, the struggle for socialism and the dictatorship of the proletariat, and the communist transformation of society as a whole as necessary conditions for the complete emancipation of women.
Patriarchy cannot be fully abolished until the class contradictions that determine the conditions of human existence in the workplace, the family, and society overall are also abolished. Proletarian feminism is materialist, basing its analysis on the development of social relations, rather than ideal notions of the unchanging “nature” of human beings. Therefore, proletarian feminism does not essentialize gender. Using historical materialism is crucial to understanding the origins of women’s oppression and thus, learning how to abolish it and replace it with a new system.
The origins of women’s oppression coincided with the development of class society, private property, and the control of surplus. The determining factor in history is the production and reproduction of immediate life: the production of the means of existence, food, clothing, shelter, and tools necessary for that production, and the reproduction of human beings. Social organization, which consists of the economic base and the superstructure, is determined by both types of production.
The economic base encompasses the forces of production and the relations of production; in societies where the capitalist mode of production predominates, this exists as the contradiction between socialized production (in the organization of the means of production and human labor power) and capitalist appropriation. In the final instance, the base determines the superstructure, which consists of all the other social relations.
The superstructure maintains and legitimizes the base and, at times can become principal and decisive. Women have historically been excluded from social production and relegated to the reproductive sphere. With the emergence and development of capitalism however, women became incorporated into social production to an unprecedented extent, subjecting them to waged super-exploitation while creating new conditions and possibilities in their struggle for emancipation.
With the transformation of capitalism into imperialism, the commodification of women, including in the global sex industry, has taken on new monstrous dimensions. While the gender division of labor is not the source of women’s oppression, we should aim to abolish it. Women must have control over the means of production in order to end their subordination. This is a matter of political power. The division between productive and reproductive labor must be eliminated under socialism, along with the division between mental and manual labor.
The feminist struggle is part of the people’s struggle. The revolutionary feminist movement must be adhered to the revolutionary movement of the proletariat. We must also recognize that the masses of men derive an immediate material benefit from the perpetuation of women’s oppression.
However, because women’s unwaged domestic reproductive labor prepares the proletariat as a whole for exploitation and makes possible the appropriation of surplus value by the ruling classes, women’s oppression is nevertheless not in the historic interest of proletarian men either. In the workplace, because labor standards are set by the bottom line, the super-exploitation of women drags down the labor standards of all other sectors.
These are some of the contradictions between proletarian men and proletarian women that need to be resolved in the course of the struggle for proletarian revolution. In general, this contradiction is non-antagonistic. However, it can become antagonistic in individual cases, such as those involving physical, sexual, and domestic violence. The fight for women’s emancipation entails a continuation of the class struggle, after the overthrow of capitalism and during socialism.
Oppressed women must be part of the struggle to abolish class society in order to fully abolish patriarchy, and all oppressed people must be part of the struggle to abolish patriarchy in order to fully abolish class society. The complete abolition of one cannot occur without the complete abolition of the other, yet nothing is preordained.
18. Communists must fully carry out the democratic and progressive struggle for the rights of queer people, by opposing state and individual violence against queer people, anti-queer policies in the workplace, and the continued denial of basic democratic rights on the basis of sexual orientation or gender. The total eradication of the policies and practices directed against queer people in U.S. society requires sweeping away the foundations of class society through Socialist Revolution.
The queer struggle must be unified with the proletarian struggle. The masses of queer people must be organized in struggle against the capitalist State. The bourgeois leaders in Non-Governmental Organizations (NGOs) who sell-out the queer struggle, sponsoring corporate gay “pride” parades, racist scapegoating, and the abandonment of transgender issues must be delegitimized.
19. People’s War is a universally applicable theorization of proletarian power seizure. Communists must mobilize and rely on the masses in the struggle to seize power. The masses, organized in support of Socialist Revolution and unleashing their fighting initiative in all fields through different forms of organization, are an immense source of strength against the bourgeoisie.
The components of the world proletarian revolution in all countries pass through the three phases of: strategic defensive, strategic equilibrium, and strategic offensive. The world is divided into imperialist countries, on the one hand, and colonial and semi-colonial countries, on the other hand, where the application of this principle to this day takes different forms depending on the concrete circumstances of each country in which it is carried out, along the lines of two generally different paths.
In the imperialist countries, communists must conduct the necessary preparatory work of the subjective forces in all fields to be able to seize openings with the development of revolutionary situations.

THE CONSTRUCTION OF THE PROLETARIAN REVOLUTIONARY PARTY

20. The central task of the new Communist Party must be the seizure of power for the proletariat and the oppressed masses, meaning the establishment of the dictatorship of the proletariat, and the waging of many cultural revolutions until the achievement of communism. The dictatorship of the proletariat over the reactionaries can only be consolidated if there is broad democracy for the people, the arousing of the masses, ideas coming from the masses, and supervision by the masses.
21. There is no proletarian revolutionary party today in the U.S. There is no party guided by the theory of Marxism-Leninism-Maoism that is developing the program, strategy, and tactics for the Socialist Revolution and consolidating the advanced elements among the proletariat and the oppressed masses.
While there are sincere revolutionaries who belong to the existing parties and organizations and who should be supported when they promote the genuine interests of the masses, the parties and organizations in the U.S. that formerly upheld Marxism-Leninism-Mao Zedong Thought and Marxism-Leninism-Maoism have without exception descended into revisionism.
This revisionism takes two forms: on the one hand, a “post-MLM” revisionism that declares new qualitative breakthroughs when none in fact have been made and, on the other hand, a backward-looking revisionism that now rejects Maoism as a third higher stage of proletarian theory and the Great Proletarian Cultural Revolution as the most advanced historical milestone of the world proletarian revolution to date. In its struggle for power, the proletariat has no weapon other than organization. Without a revolutionary party based on the science of MLM, there can be no proletarian revolution.


22. The central task of communists in the U.S. in the current situation is to prepare for forming such a political party of the proletariat. This party will integrate the universal truth of Marxism-Leninism-Maoism with the concrete practice of the Socialist Revolution in the U.S. Theoretical education in MLM is the first requirement in party building.
Without revolutionary theory, there can be no revolutionary movement. Based on the theory of MLM, communists must develop a correct political line through concrete analysis of the current overall world situation, the current particular domestic situation in the U.S., the history of the U.S. especially of the last hundred years, and international revolutionary experience. This concrete analysis of concrete conditions must be comprehensive, encompassing the fields of economic, political, military, and cultural activities.
Class analysis to distinguish the friends from the enemies of the Socialist Revolution is the most important aspect of this investigation. Communists must build the party in close relationship with and while carrying out mass work, applying the mass line and the class line in struggles, and resolving the immediate questions facing the advance of the communist movement. On the one hand, it is a serious dogmatist error to separate party building from revolutionary practice. On the other hand, it is a serious empiricist error to equate party building with mass struggle, failing to recognize party building as a distinct task with its own principles and the central task in the current situation.
23. The proletarian revolutionary party must be built through active struggle against revisionism and subjectivism. Subjectivism appears theoretically as empiricism and dogmatism, and politically as Right and “Left” opportunism. Two-line struggle carried out according to the principle of democratic centralism is the basis of the party’s ongoing development.
There must be constant and serious struggle against the influence of bourgeois and petty-bourgeois tendencies within the party, including economism, spontaneism, parliamentarianism, legalism, reformism, liberalism, sectarianism, anarchism, nationalism, and postmodernism. There must be continuous rectification of the party through rectification campaigns.
24. Members of communist organization must continuously remould themselves to focus their thoughts and actions on the central interest of the proletariat and the oppressed masses in the world proletarian revolution. We must possess and constantly strengthen the basic revolutionary attitudes of serving the people wholeheartedly; considering the welfare of the people above self-interest; carrying out self-remoulding through revolutionary work and struggle against bourgeois ideology; recognizing that hardship and sacrifice is a necessary part of the struggle of the proletariat and the oppressed masses; developing boldness that avoids unnecessary sacrifices; possessing a deep understanding of duty and responsibility in political work; promoting proletarian internationalism; combating various forms of liberalism and building principled unity; and carrying out criticism and self-criticism based on facts and putting politics in command.
25. Communists apply the mass line method of revolutionary leadership as developed by Mao, “from the masses, to the masses.” Communists take the ideas of the masses (scattered and unsystematic ideas) and concentrate them (through study turn them into concentrated and systematic ideas), then go to the masses and propagate and explain these ideas until the masses embrace them as their own, hold fast to them and translate them into action, and test the correctness of these ideas in such action.
The mass line method is applied over and over again in an endless spiral, with the ideas becoming more correct, more vital and richer each time. This method step by step advances the central interest of the masses in proletarian revolution. The mass line must be posed against the commandist and tailist deviations in leadership.
The commandist deviation involves overstepping the level of political consciousness of the masses and violating the principle of voluntary mass action. Communists must conduct investigations among the masses, teach them, and encourage them. The tailist deviation involves falling below the level of political consciousness of the masses and violating the principle of leading the masses forward. Communists must provide leadership to the masses, not tail behind certain backward elements.
These deviations must be avoided by developing close ties with the masses, as well as between the leading bodies and the rank-and-file within communist organizations, constantly carrying out social investigation. The people and the people alone are the motive force in making world history. In every locale, communists conduct class analysis, determining the class composition of the population, and distinguishing the real friends from the real enemies of Socialist Revolution.
Applying the class line, communists must prioritize mass work among the lower stratum of the proletariat and the masses of proletarians and semi-proletarians, while persuading and winning over a progressive section of the petty bourgeoisie particularly among the oppressed nationalities and the youth and students of all nationalities.
26. The organizational principle of communists is democratic centralism, meaning centralism based on inner-organization democracy and inner-organization democracy under centralized leadership. Centralism means the concentration of correct ideas and, on this basis, unity in thinking, policy, plan, command, and action.
Both within and outside communist organization, there must be personal ease of mind and liveliness, as well as unity of will; there must be open and aboveboard discussion, as well as unity in work; and there must be freedom, as well as discipline. Without clarity on the problems at hand, achieved through the expression of different views, wide discussion and debate, and even the venting of anger, there can be no unity and centralism, no correct summation of experience, and no formulation of good lines, principles, policies, and methods.
The whole organization must observe unified discipline: the individual is subordinate to the organization, the minority is subordinate to the majority, the lower level is subordinate to the higher level, and the entire organization is subordinate to the Congress and the Central Committee between congress periods.
27. The New Communist Party (Organizing Committee) commits itself, working together with other organized and unorganized revolutionaries in the U.S. who share our goal, to the construction of a political party capable of uniting millions of the most downtrodden proletarians who will lead all the exploited and oppressed to carry out a Socialist Revolution. Party construction is a task requiring many hundreds and thousands of new communists to come forward from the masses, as well as rigorous theoretical and political debate among active revolutionaries, both those who are currently with and without organization.
An explicitly Marxist-Leninist-Maoist pole is needed to struggle for the highest unity around certain basic questions, including the character and objective of the future Communist Party, the character of socialist society, the guiding theory of MLM, the nature of present-day U.S. society and its fundamental contradictions, the socialist character of the revolution, the class analysis of U.S. society, the strategic alignment of class forces for socialist revolution, the national questions, the struggles of women, the struggles of queer people, and the path to socialist revolution. These are the questions on which theoretical and political struggle, meaning the clarification and elaboration of certain positions in unity and contention, must prevail over various schemes for watered-down eclecticism. There is no other path to party construction.

domingo, 12 de mayo de 2013

INFORME POLÍTICO SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL



LA CRISIS ECONÓMICA REVELA LA AVANZADA DESCOMPOSICIÓN DEL CAPITALISMO MUNDIAL
Especialmente poderosa y profunda en los países imperialistas, la crisis económica, con epicentro hoy en Europa, muestra al cabo de cinco años que no es una crisis exclusiva de los países más industrializados, sino de todos los países, intermitente y desigual. Los anuncios de la burguesía imperialista sobre la recuperación económica, han sido de efímera duración, puesto que falsean la realidad, percibiendo una aparente recuperación argumentada no en la base económica de la producción social, sino en aspectos aislados y artificiales del capital financiero, como es el caso de su rédito en las explotaciones mineras en países suramericanos y africanos. La recuperación real de la economía de algunos países imperialistas como Estados Unidos y Alemania, se circunscribe a cortos períodos dentro de la misma crisis.
Es una crisis de superproducción relativa de todo el sistema capitalista mundial, con profundas causas económicas en la anarquía de la producción y en el antagonismo de la contradicción fundamental, que exterioriza en la superficie de la sociedad la caducidad de este sistema mundial basado en la explotación asalariada, su incompatibilidad con el progreso social y el uso de la naturaleza.
La crisis económica al revelar el avanzado estado de descomposición del capitalismo mundial, está revelando la necesidad inevitable y urgente de la transición revolucionaria a una nueva sociedad socialista mundial.
No es suficiente la indignación contra el capitalismo; es absurdo pretender acabar las crisis sin acabar con el imperialismo, fase agónica del sistema capitalista. ¡El capitalismo agoniza!, ¡no basta resistir!, ¡el mundo necesita la revolución!, es la orientación revolucionaria de los comunistas para el proletariado y las masas trabajadoras cansadas de sufrir bajo este sistema mundial de opresión y explotación.

LAS CONTRADICCIONES MUNDIALES Y LA REVOLUCIÓN
Por sí misma, la crisis económica ha profundizado la crisis social propia del capitalismo. Las medidas imperialistas contra la crisis, además de inocuas por ser impotentes ante sus causas de fondo — la anarquía de la producción y la contradicción antagónica entre una producción cada vez más social y una apropiación cada vez más privada — por el contrario, al ser medidas de salvamento para los dueños de la propiedad privada, agravan más la contradicción fundamental, y con ella, hacen más explosiva la crisis social ya no solo en los países oprimidos sino también en los propios países imperialistas.
La frenética monopolización de las empresas quebradas, tierras, aguas y minas, la estrangulación financiera de los países oprimidos, el descenso en la producción industrial, el desaforado crecimiento del ejército industrial de reserva en todos los países, de las hambrunas y pandemias, son las características de la presente crisis, en las cuales descuella la infernal superexplotación del proletariado mundial bajo formas y métodos tan brutales como los que acompañaron el surgimiento del capitalismo.
La agudización de las contradicciones mundiales del imperialismo ha llevado al estallido de esta crisis económica del capitalismo mundial, crisis que a su vez actúa sobre las contradicciones que la causan, amplificando su agudización. Tal es el embrollo al que ha sido conducida la sociedad por el imperialismo, por el capitalismo agonizante, decadente y descompuesto.
En medio de la tragedia social, la propia crisis muestra la perspectiva para el avance de la sociedad. Los hechos de la presente crisis dan cuenta, como nunca antes, de la extensión y profundidad de la contradicción mundial entre el proletariado y la burguesía; reafirman su carácter de contradicción principal en el mundo actual. Por fin, la contradicción económica fundamental del capitalismo, se manifiesta en el terreno social, directamente en sus clases antagónicas, de cuya lucha pende la existencia del sistema en su conjunto y el tránsito hacia el progreso general de sociedad, hacia la supresión de la explotación del hombre por el hombre.
No por casualidad las actuales teorías revisionistas, falsificadoras del Marxismo Leninismo Maoísmo, pretenden negar el papel histórico del proletariado mundial y su existencia como clase social. Su anhelo de descabezar la Revolución Proletaria Mundial, evidencia que el oportunismo sirve objetivamente a la reacción y al imperialismo, es el destacamento político de la burguesía en el seno del movimiento obrero. Por su parte, la confusión de los marxistas leninistas maoístas, en cuanto a desconocer, subestimar o ignorar el peso mundial actual de la contradicción entre el proletariado y la burguesía, conlleva a la impotencia política de la revolución, incluida la guerra como continuación de la política por otros medios.
La crisis ha atizado la contradicción mundial entre los países imperialistas y los países oprimidos, donde mantener el parasitismo imperialista hace más pesado el yugo del dominio político y económico semicolonial, entreverado con reaccionarias guerras de agresión colonial contra países de Asía y África, donde las justas rebeliones del pueblo contra regímenes reaccionarios, a falta de una dirección revolucionaria, son ahogadas en sangre y usurpadas por el capital financiero y la máquina de guerra imperialista.
La clásica postura oportunista de negar las contradicciones interimperialistas, encontró en la pasajera hegemonía del imperialismo norteamericano, una condición material para confesar su claudicación ante el imperialismo. Tal teoría oportunista, ha recibido un rotundo mentís en la presente crisis económica del capitalismo mundial, que ha dejado a la vista cómo pululan y se agravan las contradicciones entre los grandes grupos monopolistas, y entre los países imperialistas, creciendo el frenesí de su competencia económica, destrozando los velos diplomáticos de la preparación militar para la guerra en el interés privado de la burguesía imperialista de sacrificar nuevamente a la sociedad quemando medios de producción e inmolando soldados obreros y campesinos. Los embates de los países imperialistas en la exportación del capital financiero y en las guerras de agresión a pequeños países, sirven para tantear a sus contrincantes y para proyectar alineamientos entre países o bloques imperialistas, en su incesante lucha por posiciones y territorios estratégicos, por las fuentes de las materias primas, por la fuerza de trabajo barata.
Los poros de la sociedad transpiran rebelión de los explotados y oprimidos en infinidad de formas, algunas de abierto carácter de clase y con organización de las masas armadas dirigidas por los comunistas; otras como sordo y masivo rechazo a la brutalidad capitalista, a las imposiciones bancarias, a las invasiones armadas, a la destrucción de la naturaleza… expresiones objetivas, espontáneas, de una necesidad inconsciente en general para las masas: el capitalismo imperialista en crisis embrolla a la sociedad que necesita avanzar al socialismo. Es necesario eliminar al parásito. Donde los comunistas han llevado la conciencia de esta necesidad a las masas, han encontrado su apoyo para organizar y dirigir la revolución.
Apelar a las masas, principalmente a las del proletariado, es hoy la orientación política revolucionaria para la actuación de los comunistas en su trabajo político de elevar la conciencia, movilizar, organizar y dirigir a las masas, para enfrentar la crisis social y transformarla en crisis revolucionaria, para impedir la destrucción de la naturaleza, para detener con la revolución una tercera guerra mundial, o transformarla en guerra civil revolucionaria, en guerra popular contra todo el poder del capital.

EL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL
Las luchas del proletariado mundial, de los pobres del campo, de los hombres y mujeres que viven de su trabajo, de los arruinados por los monopolios, de los desterrados por el capitalismo, de los oprimidos y perseguidos a causa de su raza, nacionalidad, sexo, ideas políticas y religiosas, de los enemigos de las tiranías y las guerras de rapiña, de los pisoteados en los países, naciones y territorios usurpados por los imperialistas, de los defensores de la libertad y la naturaleza… constituyen la poderosa fuerza objetiva suministrada por las contradicciones del imperialismo a la causa de la Revolución Proletaria Mundial. Fuerza que para derrocar al capitalismo, necesita la luz de las ideas del socialismo y la dirección del proletariado a través de su Partido político mundial, la Internacional, y sus respectivas secciones o Partidos en cada país.
La debilidad de la Revolución Proletaria Mundial se concentra en el Movimiento Comunista Internacional - MCI que atraviesa un período de gran confusión y gran dispersión, a causa del revisionismo seudo MLM, emergido en el Movimiento Revolucionario Internacionalista - MRI, donde fracturó su papel de centro ideológico y político marxista leninista maoísta, lo sumió en la bancarrota, condujo a la traición prachandista de la Revolución en Nepal y al degenero del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) - PCN(M), se entronizó como línea revisionista oficial del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos - PCR,EU declarando insuficiente la teoría del Marxismo Leninismo Maoísmo para resolver los problemas actuales de la revolución, caduco el papel histórico del proletariado, cuestionada su experiencia revolucionaria en el siglo XX y su método de pensamiento.
El peligro principal para la unidad del Movimiento Comunista Internacional es el revisionismo, formulado en lo ideológico en la llamada “nueva síntesis” de Avakian asumida por el PCR,EU; en lo político en el programa prachandista de “transición pacífica” que llevó al desarme y traición de la revolución en Nepal, y que tras el desprestigio y degenero del Partido Comunista de Nepal Unificado (Maoísta) – Partido Comunista de Nepal (Maoísta) - PCNU(M), ahora tomó la forma del programa “insurreccional” del “nuevo” PCN(M) dirigido por Kiran, respaldado por partidos centristas provenientes del MRI, que inicialmente ya habían sido conciliadores directamente con el prachandismo.
Resolver hoy el problema de la unidad del MCI, es resolver el problema de cómo retomar la tarea de construir una nueva Internacional Comunista, tarea de suma urgencia y prioritaria importancia en la situación actual de profunda crisis económica del capitalismo mundial y de mayor agudización de las contradicciones mundiales del imperialismo.
No se trata de una nueva Conferencia Internacional y una nueva Organización internacional reagrupada sobre la base de un balance superficial del fracaso del MRI, como se colige de la Resolución de partidos maoístas hecha pública el Primero de Mayo de 2012, quienes reconocen el hecho del revisionismo en el MRI y su colapso, pero eluden la relación profunda, esencial, entre el predominio de una línea revisionista y la bancarrota del MRI. No rompen con el fondo ideológico y político de la línea revisionista que prevaleció en el MRI no solo por ser la línea oficial de algunos de sus partidos, sino por la tolerancia general con las tendencias oportunistas de derecha y de “izquierda” que permitió silenciosa la degeneración del movimiento. Resaltar algunas consecuencias como el “hegemonismo” del PCR,EU en el antiguo Comité, o la “traición” prachandista — no la del Acuerdo de Paz del 2006 — sino su posterior perversión parlamentaria y abierta sumisión al imperialismo y la burguesía, no cambia el carácter CENTRISTA de la propuesta, que tiende a mantener la tolerancia con el oportunismo, a ser más una sumatoria organizativa de fuerzas que se llaman a sí mismas marxistas leninistas maoístas, donde la posición centrista a medio camino en su crítica al revisionismo, deja abierto el campo a los herederos del prachandismo, a quienes da abierto y activo respaldo como “nuevo” PCN(M) de Kiran, que con gritos antiprachandistas, en su llamado 7º Congreso reafirmó el camino de la “transición pacífica”, esencia revisionista del prachandismo, reclamando más democracia a la burguesía “amenazándola” con “tomar nuevamente las armas”. 
Al centrismo tolerante con el daño causado por el revisionismo en el MRI, también conducen las posiciones de algunas organizaciones que declarándose defensoras del Partido Comunista del Perú – PCP y del “Pensamiento Gonzalo”, atacan a los partidos y organizaciones marxistas leninistas maoístas que públicamente y de conjunto, han declarado su lucha irreconciliable con el revisionismo y el centrismo, sin cuya derrota la unidad del MCI será artificial, endeble y pasajera. Tales posiciones desde la “izquierda” proclaman el deseo voluntarista y conciliador de resucitar al MRI, llegando a exabrupto de endilgar propósitos liquidadores precisamente a los marxistas leninistas maoístas que han denunciado al revisionismo y al centrismo conciliador, reales liquidadores del MRI. Son “izquierdistas” que en esencia se deslizan al pantano centrista conciliador con el revisionismo y en los hechos contribuyen a desviar la atención del peligro principal. Pero erigir a tales posiciones “izquierdistas” en blanco y peligro principal, sería caer en la trampa de desviar la atención del peligro principal, confundir a las fuerzas revolucionarias, mellar el filo de la lucha contra el revisionismo.
En el actual período de gran confusión y gran dispersión del Movimiento Comunista Internacional, son varios los partidos y organizaciones que en defensa del marxismo leninismo maoísmo, se han opuesto y denunciado al revisionismo y al centrismo.
Entre ellos, partidos y organizaciones de diversos países, han expresado una correcta orientación revolucionaria insistiendo en que ¡La unidad internacional de los comunistas exige la derrota del revisionismo y del centrismo! Un llamado hecho público y proclamado de conjunto, no por casualidad, sino por la identidad general con una base de unidad caracterizada por reconocer los méritos históricos del MRI y aceptar su derrota a manos del revisionismo; por el compromiso de luchar por la unidad de los marxistas leninistas maoístas en el MCI a condición del deslinde profundo con el revisionismo y el centrismo conciliador; por la defensa de los principios fundamentales del Marxismo Leninismo Maoísmo sobre la lucha de clases, el Estado, la revolución, el papel histórico de las masas, la vía de la violencia revolucionaria de las masas armadas para derrocar el viejo Estado, la necesidad histórica de la Dictadura del Proletariado incluidos los países semifeudales y semicoloniales bajo la forma del Estado de Nueva Democracia, la necesidad de continuar la revolución bajo la Dictadura del Proletariado, el imperialismo como fase superior, última del capitalismo y antesala del socialismo, la caducidad de la revolución democrático burguesa de viejo tipo, la vigencia de la Revolución Proletaria Mundial y el papel de vanguardia del proletariado en ella, la necesidad del Partido como destacamento político y forma superior de organización del proletariado, la inevitabilidad de las crisis en el capitalismo, el peligro de guerra mundial, el papel revolucionario de las guerras y las crisis como ocurre con la presente.
Como es natural en la gran confusión y gran dispersión del Movimiento Comunista Internacional, estos partidos y organizaciones aunque hacen parte de la misma tendencia marxista leninista maoísta, tienen divergencias importantes en ideología y en política, susceptibles de ser discutidas en el momento actual, como contradicciones en el seno del pueblo, como asuntos divergentes dentro de una misma tendencia.
Las divergencias en el terreno ideológico implican cuestiones de la concepción materialista dialéctica del mundo y su movimiento, de las formas de lucha y de organización, de la aplicación creadora de la ciencia a los problemas de la revolución en cada país, de la teoría leninista sobre la relación entre masas, clases, partidos y jefes… En el terreno político, sus divergencias se manifiestan en el reconocimiento materialista de la contradicción principal en el mundo, la caracterización del capitalismo en los países oprimidos, el carácter de la sociedad y la revolución en los países oprimidos capitalistas, la relación entre la guerra popular y la insurrección, la particularidad de la guerra popular en los países oprimidos y en los países imperialistas, en cuestiones de la experiencia histórica de la Internacional Comunista…
Es el momento de profundizar la discusión en el MCI para avanzar a un deslinde general entre el marxismo leninismo maoísmo y el oportunismo, principalmente el revisionismo seudo MLM; un deslinde en todas las cuestiones de una Línea General que trace fronteras claras en lo ideológico, político y organizativo. Se hace necesaria una Propuesta de Línea General a la discusión de los comunistas,  que sirva de hilo conductor tanto para delimitar campos y profundizar la lucha teórica contra todas las falsedades revisionistas y centristas difundidas a nombre del Marxismo Leninismo Maoísmo en este período de gran confusión, como para resolver las divergencias entre los marxistas leninistas maoístas, separar las discusiones sobre asuntos de principios de otras pequeñas y grandes diferencias inevitables en esta larga crisis del Movimiento Comunista Internacional, reafirmar sus identidades, fortalecer su posición en el Movimiento Comunista Internacional, estrechar relaciones entre sus organizaciones, guiar la necesidad de reuniones bilaterales y multilaterales, y la publicación de un órgano teórico internacional. 
Por lo demás, la crisis económica del capitalismo mundial ha creado magníficas condiciones objetivas para que los comunistas puedan:
Librar la lucha contra el oportunismo al calor de la lucha de clases, denunciando su apoyo de hecho al imperialismo, educando al proletariado en ese trascendental problema de la revolución, elevando su conciencia de clase y de las masas sobre la avanzada descomposición del capitalismo y la necesidad de vencer al oportunismo para poder derrotar al imperialismo con la revolución.
• Agrupar la tendencia más proletaria del movimiento, intransigente con el revisionismo y el centrismo, firme en aceptar que el imperialismo es la fase final del capitalismo, después de la cual no sigue ultraimperialismo ni rejuvenecimiento ni recomposición de un sistema ya muerto para el progreso de la sociedad; un sistema descompuesto, donde no basta llamar a resistir como si fuera un sistema imbatible, sino que es necesario avanzar en la Revolución Proletaria Mundial para derrotarlo con la violencia revolucionaria, con el pueblo armado, con la guerra popular; donde es imprescindible reconocer en el proletariado la única clase consecuentemente revolucionaria de la época y trabajar en ella políticamente en miras a construir su Partido, para dirigir toda su lucha de clase; ubicar su peso en las contradicciones mundiales; aceptar que la dirección del movimiento está determinada hacia el nuevo Estado de la Dictadura del Proletariado.
• Favorecer la actuación política conjunta de los comunistas, en el ejercicio del internacionalismo con su lucha mundial y la de los pueblos del mundo en la perspectiva del socialismo y el comunismo, contra el sistema capitalista, contra las causas de su crisis económica no sólo contra las consecuencias, contra una nueva guerra mundial imperialista, contra el viejo Estado reaccionario de la burguesía, los terratenientes y el imperialismo.
• Preparar una verdadera Conferencia Internacional de los marxistas leninistas maoístas, cuya unidad se fundamente en la derrota del revisionismo y el centrismo, pues sólo así puede ser un paso firme para marchar hacia una nueva Internacional Comunista basada en el Marxismo Leninismo Maoísmo.

COLOMBIA NO ESCAPA A LA CRISIS ECONÓMICA DEL CAPITALISMO
El embate en Colombia en el año 2012 de la crisis económica del capitalismo mundial, dejó a la vista que la recuperación económica tan mentada por los medios burgueses en años anteriores, era en realidad leve y muy aparente.
Los extraordinarios negocios de la burguesía, los terratenientes y los imperialistas en estos tiempos, con la coca, el petróleo, la minería, también han sido estremecidos por la crisis. En medio del frenesí del capital financiero y los grandes grupos monopolistas que acaparan despojos de la crisis, Interbolsa explota cual burbuja de especulación financiera. Bajo el manto semicolonial y lacayo de “favorecer la inversión extranjera”, a los grupos monopolistas de los países imperialistas, el Estado les renueva sus concesiones centenarias mineras y petroleras, y les otorga posesión de las aguas, páramos y parques naturales. Las querellas de los politiqueros oportunistas, las denuncias de ecólogos y algunos periodistas, son todas, flor de un día, ante el poder corruptor del capital en el gobierno y los funcionarios estatales vigilantes del medio ambiente. Sólo las masas trabajadoras mantienen su voz y movilización en alto.
La clase obrera en particular y las masas trabajadoras en general, no escapan a las devastadoras consecuencias de la crisis mundial. Los capitalistas al amparo de la “Prosperidad para todos” incrementan la superexplotación del proletariado. Pregonan el derecho al sindicalismo, pero en los hechos persiguen, destruyen, desconocen, impiden y socaban las organizaciones sindicales de los obreros. El gobierno criminaliza todo intento de resistencia y rebelión.
Prototipo de tal realidad es hoy uno de los sectores de punta del capitalismo en Colombia: los campos petroleros de los Llanos Orientales convertidos en verdaderos campos de concentración vigilados por paramilitares. Sólo en Campo Rubiales, donde quienes producen la plusvalía fluctúan entre 12.000 y 15.000 obreros llegados de todas partes del país huyendo de la falta de trabajo en esa rama debido a la crisis, terminan el año 2012 con frentes de obra congelados, despidos masivos que en los últimos meses han reducido en un 40% el personal contratado, salarios inferiores en promedio al $1’800.000 lo que equivale a un precio miserable de esta fuerza de trabajo calificada que se explota en condiciones insalubres, que por tener sus familias en la lejanía es además presa de asaltantes cebados en las carreteras, todo lo cual obliga a los obreros petroleros a trasladar su prole a fundar poblados de cambuches apestosos, sin agua, luz ni alcantarillado.
La superexplotación en Campo Rubiales no tiene límites; intentan aumentar media hora la jornada laboral. El terrorismo de Estado tampoco da tregua asesinando jefes sindicalistas y jefes naturales de las masas indígenas cuyas aguas y territorios son usurpados por los campos petroleros e infestados por los desechos de la producción.
Las explotaciones de petróleo en los Llanos, botín de mafiosos e imperialistas en el régimen de Uribe, son hoy campo de disputa con la burguesía gobernante que apela a la presión con los permisos ambientales para entrar en el negocio. Y son parte del acuerdo que hizo posible los diálogos de paz entre el Gobierno y las FARC: Convertir los llanos orientales en una gran zona de desarrollo agropecuario empresarial, aceptando la inversión extranjera pero que fuera “democrática”, en el sentido de que no estuvieran solos los gringos.
El capitalismo se abre paso a sangre y fuego en medio país, otrora destinado al ganado, la pesca, el cultivo de arroz y plátano, cuando no cubierto de selvas. Deja a su paso miseria, desolación y muerte en la población; pero grandes riquezas en manos de los grupos monopolistas. Y con ello, nuevos y numerosos contingentes de obreros con odio y descontento acumulados, en contacto estrecho con comunidades campesinas, indígenas y comerciantes, víctimas de la “civilización” del petróleo, el coltán y la coca. Todos prestos a la luz de la conciencia y las ideillas de organización que deben llevarles los comunistas.
Como en el mundo, en Colombia también la crisis económica ha empeorado la crisis social, agravando más los antagonismos de clase.
La orientación revolucionaria de los comunistas ante esta situación de crisis del capitalismo en Colombia, es opuesta diametralmente a los emplastos reformistas para sobrellevarla, sin comprometer el poder de la burguesía, ni la explotación capitalista, sino apenas los “abusos” de los monopolios en los recortes sociales. Ni siquiera puede quedarse en la mera lucha de resistencia contra las consecuencias de la crisis. Son éstas las mejores condiciones para estrechar vínculos con el movimiento obrero, ahondar raíces de todo tipo en el proletariado, construir el Partido en las fábricas, avanzando lo más posible durante este período de crisis en los “ensayos revolucionarios” de la lucha política que suprimirá definitivamente la causa de la crisis: el régimen económico social basado en la explotación asalariada.

EL GOBIERNO DE SANTOS: FERREA DICTADURA DE LOS CAPITALISTAS
El Gobierno de Santos, que por su forma comenzó siendo un acuerdo temporal de las clases dominantes para desmontar el poder de los capitalistas mafiosos en el Estado, ha dejado de ser un gobierno de transición, pasando a ser ya el Gobierno de un régimen democrático burgués, la mejor envoltura para encubrir la esencia del Estado: dictadura de clase de la burguesía, los terratenientes y el imperialismo.
Por su contenido, el Gobierno de Santos no solo continúa siendo un acuerdo de los capitalistas para ejercer su dictadura sobre el pueblo, sino que es un Gobierno que ha intensificado la explotación y la opresión de las masas trabadoras en general.
De ahí, que el Gobierno democrático burgués de Santos mientras parlamenta sobre los DDHH y los crímenes paramilitares del régimen de Uribe, con el silencio cómplice de sus medios de comunicación continúa el asesinato selectivo de dirigentes sindicales, desplazados y populares. Sigue masacrando a los pobres en el campo y las comunas, multiplicando la desaparición forzada. Abarrota cárceles y comisarías con judicializados por el delito de pensar y protestar; oprime espantosamente a las mujeres y las minorías. Cierra revistas, despide y asesina periodistas por atreverse a contar los hechos. Impone el Fuero Militar para garantizar el terror oficial de las fuerzas represivas del Estado y dota a las fuerzas militares y policiales de sofisticadas armas imperialistas, venenosas, eléctricas y ultrasónicas, destinadas a la represión del movimiento de masas, oficializando la brutalidad policial para reprimir violentamente toda protesta social.
Bajo el rótulo de la “Prosperidad para todos” el gobierno de Santos protege a sangre y fuego los intereses de los explotadores colombianos y los beneficios de los imperialistas. Rebaja el salario a los obreros y multiplica las ya millonarias mesadas de los parásitos funcionarios estatales. Su demagogia con la “vivienda gratis” es en realidad un anticipo de campaña electoral, contrario a la realidad de los damnificados por el invierno y de los pobladores de Gramalote destechados por un terremoto, a quienes se les incumplieron todas las promesas de vivienda; demagogia al servicio de la libertad de estafar al pueblo por cuenta de las mafias de urbanizadores piratas, y de la tolerancia con el desplazamiento forzado en las ciudades; demagogia para distraer la imposición al pueblo de una nueva carga tributaria en la reforma que aumentó los impuestos a los pobres con alzas exorbitantes en el impuesto predial, cobros millonarios de valorización, reestratificación, mientras que como siempre ocurre, rebajó y condonó los impuestos a los más ricos y a las grandes empresas imperialistas. Ante el repudio general del pueblo contra la Ley 100 que transformó la salud pública en un negocio privado, prepara una nueva reforma a la salud para disuadir la lucha directa del pueblo, con la distracción de sacar a las EPS del negocio, cuando en realidad en un embeleco con otro nombre para mantener el gran negocio capitalista de la privatización de la salud.
Con la “Ley de Víctimas y Restitución de Tierras” el Gobierno de Santos finge devolver la tierra a los campesinos despojados, pero en los hechos ha empeorado la situación de los desplazados, pues les ha ido suprimiendo las limosnas estatales bajo la promesa de una indemnización que incluye los subsidios ya recibido y a condición de que renuncien a toda lucha por reclamar sus derechos. Las amenazas del Ministro de Agricultura y la lucha notarial contra los testaferros, son parte de un pulso con la mafia, no para devolver la tierra a los desplazados, ni para hacer la restitución por vía administrativa, sino para dejarla a disposición de la “inversión” imperialista y la agricultura empresarial capitalista.
La propaganda estatal en “defensa del sindicalismo” es una gran mentira que sirve de cortina de humo tras la cual el Gobierno de Santos respalda con el poder de las armas a todos los patrones capitalistas, en el régimen carcelario de las fábricas y el infernal aumento de la intensidad del trabajo, en la destrucción de nuevos sindicatos acudiendo a la amenaza, asesinato y desaparición de sindicalistas, en la incesante persecución sindical y despidos masivos por la sola causa de atreverse a organizar un sindicato, en el desconocimiento generalizado de pliegos y convenciones, en la rebaja general del salario mínimo orquestada con las camarillas dirigentes de las centrales, en la imposición de nuevas formas de “cooperativas de trabajo asociado”, cuando no de sindicatos de bolsillo avalados por la centrales, como fue el caso en Campo Rubiales con la Unión de Trabajadores de la Industria Energética Nacional - UTEN de la Confederación General del Trabajo - CGT.
Todos los obreros deben saber que para los capitalistas y sus representantes políticos, la fuerza de trabajo de los proletarios, sólo les interesa en calidad de mercancía especial que al explotarla incrementa el capital; más allá de eso, todos sus discursos son simples prédicas hipócritas para hermosear el gran negocio de  la explotación asalariada.
La bandera de la paz del Gobierno de Santos, encubre bajo sus pliegues la continuación de la guerra contra el pueblo, pues la renta extraordinaria de la tierra seguirá conduciendo a la guerra de los sectores que se la disputan. Todo el capital que acuda a invertir en la coca, la palma, la minería o el petróleo, le toca armarse.
La dictadura de los capitalistas que el reaccionario Gobierno de Santos ejerce con palabras de democracia, ha acelerado al agravamiento de la crisis social causado por la crisis económica del capitalismo mundial.
También en Colombia, la crisis económica ha agudizado todas las contradicciones de clase en la sociedad. De ellas la más importante, por ser la principal, es la contradicción entre el proletariado y la burguesía, que como tal debe ser considerada base social objetiva no solo del programa estratégico de la Revolución Socialista, sino de todo plan de lucha inmediata.
La crisis ha atizado así mismo las contradicciones interburguesas, entre la burguesía financiera y los demás sectores burgueses, entre sectores de la burguesía agraria y exportadores con el mismo Gobierno por causa de los TLC y la tasa de cambio afectada por  “lavado” oficial de dólares. Además, el cese del poder predominante de la mafia en el Estado, no significa que haya sido barrido completamente su poder político, pues mantiene representantes políticos no necesariamente mafiosos, aunque sí uribistas, en el Congreso, en las Gobernaciones y Alcaldías, en los viejos y el nuevo partido Centro Democrático, en la Vicepresidencia y la Procuraduría… Y aún más en el poder económico de todos los negocios non sanctus de la burguesía, en el tránsito del capital mafioso hacia los bancos legalizado en compra diaria de dólares por el Banco de la República y en la recepción directa de sus capitales del extranjero sin tope ni permisos oficiales, y hacia los grandes grupos monopolistas que ya no solo compran frentes de guerra o equipos de fútbol sino industrias; ya no solo tienen rutas internacionales de sicotrópicos, sino de exportación de capital diversificado aceleradamente en esta crisis, hacia otros países e incluso otros continentes. Prosigue más abierta y enconada la contradicción interburguesa con los capitalistas mafiosos.
Tales contradicciones en el seno de los enemigos del pueblo, los dividen y debilitan, constituyendo una reserva indirecta muy favorable ahora a las luchas del proletariado y del pueblo en general.
La consigna revolucionaria sigue siendo ¡Contra el Gobierno de Santos y por la Revolución Socialista! ¡Avanzar en la preparación y organización de la Huelga Política de Masas!

EL MOVIMIENTO DE MASAS PERSISTE Y AVANZA EN SU LUCHA DIRECTA
Aguijoneadas por la crisis, la superexplotación y la brutal dictadura de los capitalistas, las masas pobres de la ciudad y el campo persisten firmes y avanzan en el camino de la lucha callejera y directa, contra los patronos y sus representantes en el Estado, contra las compañías imperialistas y los expropiadores de las tierras, contra sus protectores y compinches en el Estado, contra las calamidades por causas naturales agravadas siempre por la desidia, la corrupción y la politiquería de los gobernantes.
El agravamiento de la crisis social por cuenta de la crisis económica y la dictadura de clase de los capitalistas ejercida en el Gobierno de Santos, significa mayor odio entre oprimidos y opresores, entre explotados y explotadores, más choques entre las clases sociales, más y frecuentes paros y huelgas políticas algunas ya con carácter regional, más combustible para generalizar una gran Huelga Política de Masas que abarque todo el país.
Concomitante con el rechazo del pueblo al camino politiquero para resolver sus problemas, la huelga se ha ido aprestigiando como poderosa arma de lucha de los explotados. Hasta los propios funcionarios judiciales del Estado hicieron uso efectivo de ella. Igual hacen los obreros temporales, activos participantes de las huelgas obreras que tienden a generalizarse en las grandes empresas imperialistas de explotación minera y petrolera.
De prosperar esta tendencia, las huelgas políticas que las masas llevan a cabo, encontrarían un apoyo excelente entre el proletariado, lo cual no solo las hace más poderosas, sino que favorece la dirección revolucionaria en la perspectiva de la Revolución Socialista.
Por ser una tendencia objetiva de la lucha de clases en Colombia, las diversas formas de la lucha revolucionaria de las masas se entrecruzan, tienden a juntarse y reforzarse, pero todavía como un proceso espontáneo, que urge la acción de los comunistas y revolucionarios, quienes asimilando las enseñanzas de la experiencia anterior, cultiven en las masas la confianza en su propia lucha, eleven su conciencia sobre la necesidad de unir en una sola lucha, una sola plataforma y una sola organización, sus diversas huelgas políticas y económicas, manifestaciones y protestas, bloqueos y asonadas, en la tendencia general a confluir en una gran Huelga Política de Masas.
La propia lucha de las masas demuestra que los Comités de Lucha (de Huelga, de Paro, de Usuarios, de Protesta… como quieran llamarlos) son la forma política necesaria ahora para organizar con independencia la lucha amplia de las masas, donde las condiciones son aún más propicias que en años anteriores para generalizarlos en el curso mismo de la lucha, para proseguir la preparación y realización de los Encuentros de Masas (Obrero-Populares, Obrero-Campesinos, Asambleas Obrero-Populares….  como quieran llamarlos, en preparación de Encuentros Nacionales encaminados a definir los preparativos prácticos para generalizar una gran Huelga Política de Masas) que resuelvan ejecutivamente las tareas de organización y lucha de las masas trabajadoras, las expresen en un único plan y Plataforma de Lucha recogiendo las reivindicaciones comunes que el pueblo exige a los capitalistas y a su Estado burgués, terrateniente y pro-imperialista.
Si los capitalistas y el gobierno se han llenado de pavor y visto obligados a ceder y pactar compromisos, apenas ante unos cuantos connatos de lucha directa simultánea, de los obreros corteros de caña y los indígenas en el Valle y Cauca, de los palmeros y petroleros del Magdalena Medio, de los estudiantes y los obreros petroleros de Rubiales, de la comunidad y los huelguistas petroleros en Casanare… cómo se pondrán cuando el pueblo colombiano marche bajo una misma bandera de unidad, organización y lucha.
En las actuales condiciones de crisis económica, de represión y demagogia del Gobierno de Santos, de balas en celofanes de paz, se torna más poderosa la necesidad objetiva de que las diversas formas de la lucha directa del movimiento de masas, confluyan hacia la generalización en una gran Huelga Política de Masas, haciendo más necesario aún el trabajo político entre los sectores más pobres y más proletarios de la población, y cuanto más vigente la consigna revolucionaria ¡Ni el Estado, ni los politiqueros! ¡Sólo el pueblo salva al pueblo!
El trabajo de los comunistas entre las masas no puede reducirse a elevar la conciencia sobre la necesidad de generalizar las huelgas políticas de masas, pues no basta conquistar las reivindicaciones de la Plataforma táctica inmediata; esa es apenas una escuela, una forma de acumulación y organización de fuerzas, para  avanzar a la lucha definitiva que suprima de raíz los males y sufrimientos del pueblo colombiano, cuya causa está hoy en las relaciones de producción capitalistas, basadas en la propiedad privada sobre los medios de producción y su corolario: la explotación asalariada del trabajo ajeno.

LA BASE OBRERA ABRE PASO A LA REESTRUCTURACIÓN DEL MOVIMIENTO SINDICAL
A pesar de la palabrería de lucha y amenazas de convocar un paro nacional — recursos utilizados por las camarillas sindicales para camuflar su compromiso con la burguesía — el rechazo y la indignación de la base obrera contra su redomada politiquería, va en aumento, acelerado de una parte por su inútil papel en la dirección del movimiento sindical ante las calamidades sufridas por los obreros en esta crisis económica del capitalismo mundial. Pero también de otra parte, por el descarado y semidescarado apoyo que en nombre de todos los obreros, estas camarillas se han atrevido a brindar al Gobierno de Santos y su política antiobrera, atenidos a su palabrería sobre los sindicatos y a que sentó en la Vicepresidencia un reconocido traidor y vende-obrero.
A pesar de la política antisindical de hecho en el Gobierno de Santos, ha sido en estos años donde el movimiento sindical ha roto el estancamiento en su crecimiento cuya tasa de sindicalización en el 2005 (4.6) fue similar a la de 1947 (4.7), y ha mostrado una línea de tendencia al crecimiento mayor en el número de sindicatos aunque de menor crecimiento en el número de afiliados, seguramente por la política de permitir la doble afiliación.
La política de Reestructuración del Movimiento Sindical, expresión de la comprensión consciente de una tendencia objetiva, y que consiste esencialmente en ganar su independencia de clase, para que en vez de interceder por los intereses de los capitalistas, defienda los intereses inmediatos de los obreros no a través de la concertación y los intermediarios politiqueros, sino con la lucha directa de los obreros; para que en vez de servir de apologista de un sistema capitalista “más humano”, sirva y se comprometa con toda la lucha del movimiento obrero por sepultar al capitalismo, por acabar la explotación del hombre por el hombre.
¡El movimiento sindical debe participar en la lucha general del movimiento obrero y del pueblo colombiano contra la burguesía, los terratenientes y el imperialismo! Esa es la línea política de la independencia de clase del movimiento sindical, que choca de frente con el patronalismo de las camarillas y con la influencia oportunista en los sindicatos, ya que el oportunismo es el vehículo más peligroso de la influencia burguesa entre los obreros, pues significa dependencia ideológica y política de los capitalistas y sometimiento servil al régimen de la explotación asalariada. Los partidos oportunistas sin poder negar ni ocultar el gran daño causado al movimiento sindical por la política de conciliación de clases, desvían la atención hacia la cautivadora fuerza ciega de la “unidad de acción” y la reestructuración de la CUT, “olvidando” que llevan casi 30 años en esa pantomima.
La política de la Reestructuración del Movimiento Sindical y su práctica, se abren paso desde abajo y por la base obrera. La lucha por la independencia de clase, los métodos revolucionarios de dirección y de trabajo, el aprecio por la educación, movilización y decisión de las bases, vienen ganando simpatía y apoyo entre los obreros de base, entre los obreros temporales, entre los obreros más superexplotados, quienes por su cuenta y con algunas ideas de conciencia de clase, se han atrevido a tomar en sus propias manos los destinos de su movimiento y de su lucha. Sucede tanto en sindicatos de grandes empresas imperialistas como en empresas de regular tamaño. En sindicatos de obreros contratados a término indefinido, y en las organizaciones que han construido los obreros temporales. En sindicatos afiliados a las centrales y en los que nacen independientes.
Hoy la orientación revolucionaria de los comunistas para avanzar en la Reestructuración del Movimiento Sindical, se concreta en: dar prioridad al trabajo en los sindicatos nuevos y entre los obreros peor pagados; dar prioridad al trabajo en los Sindicatos de Base, sobre el trabajo en los Sindicatos de Industria; marchar hacia la conformación de Federaciones independientes; mantener la tarea de la educación de la base en el centro de todo el trabajo en el Movimiento Sindical, terreno éste último en el cual incursionan hoy Escuelas que se dicen a sí mismas “escuelas del proletariado” pero que en realidad, bajo la etiqueta de “sindicalismo clasista” promueven la ilusión de reestructurar la CUT, con la legendaria bandera oportunista de la “unidad de acción” como panacea de la unidad del movimiento sindical. Semejante educación no sirve a los obreros porque su política impide la conciencia sobre la independencia de clase del movimiento sindical, no permite diferenciar a los enemigos enquistados en los sindicatos, malogra el papel de los sindicatos como escuelas del socialismo al enseñar una teoría contaminada de ideas socialdemócratas, pluralistas, legalistas y conciliadoras con el enemigo de clase. En el fondo, toda cortapisa a la independencia de clase del movimiento sindical, sirve a la política conciliadora de oportunistas, liberales y socialdemócratas, que desde la fundación de la CUT, redujo el movimiento sindical a la impotencia.
Las condiciones del momento son excelentes para avanzar en la Reestructuración del Movimiento Sindical en el curso mismo de organizar y dirigir la lucha de resistencia económica de los obreros, tanto por la situación objetiva de la aguda lucha de clases originada en la explotación asalariada de la fuerza de trabajo, como por la iniciativa obrera desde la base que le abre camino por doquier.

AISLAR AL OPORTUNISMO EN LA DIRECCIÓN DEL MOVIMIENTO DE MASAS
El viraje de la burguesía en el Gobierno de Santos, causó súbitos realineamientos en las filas del oportunismo y del reformismo en general, agravando la disgregación y desprestigio que ya arrastraba el oportunismo, causando fraccionamientos en el variopinto partido Polo Democrático Alternativo y división entre sus partidos oportunistas. Fue “expulsado” el partido comunista mamerto politiquero por ingresar a la Marcha Patriótica, nuevo partido reformista de carácter abiertamente liberal burgués, defensor del capitalismo y comprometido a blanquear sus lacras.
Como parte del realineamiento reformista, en calidad de partido burgués, las FARC acuerdan con el Gobierno de Santos dialogar sobre la forma de apoyar legalmente el desarrollo del capitalismo, esencia de su programa reformista. De nuevo reabren sus diálogos de paz con el Gobierno proimperialista de la burguesía y los terratenientes, en un proceso que apunta a completar la descomposición política de las guerrillas en Colombia.
En tal escenario, y ante la insistencia de las masas en su lucha directa haciendo caso omiso del bombo gobiernista y reformista sobre los diálogos de paz, la Marcha Patriótica es justo el partido popular que necesita la burguesía para influir y movilizar las capas pobres de la población, sobre todo del campo y las zonas de guerra, como lo hiciera en el siglo pasado el partido de Gobierno, el Partido Liberal. Justo el partido pequeño burgués que necesita el Gobierno de Santos para darle base social a su acuerdo con las guerrillas. Aunque se apoya en sectores del pueblo que sufren las embestidas de los poderosos y responden con movilización, el plan de lucha de la Marcha Patriótica va en contravía a la tendencia objetiva de la lucha de clases hacia una gran Huelga Política de Masas, y no puede ser más que un plan de lucha electoral, para reelegir a Santos o para hacerle contrapeso al uribismo representante político de los capitalistas mafiosos.
Las características de la crisis económica, son condiciones que objetivamente refuerzan la tendencia al desprestigio y disgregación del oportunismo, pues inclinan a sectores acomodados de su base social — la pequeña burguesía — a dar la cara por salvar el sistema que ven desmoronarse en medio de la crisis, mientras otros vastos sectores son arrojados al arroyo donde se debate el proletariado. Son condiciones favorables a la tarea de los comunistas de ¡aislar al oportunismo en la dirección del movimiento de masas y profundizar su disgregación!, cuidando diferenciar a los sectores y elementos revolucionarios en sus filas, entre los jefes oportunistas, los jefes intermedios y las bases, desenmascarar a los jefes corrompidos, neutralizar las vacilaciones en los activistas que tienden a apoyar la lucha directa de las masas, hacer una labor paciente y persistente de agitación, propaganda y educación entre los trabajadores engañados por los partidos oportunistas, invitar a los inconformes a romper y pasar a fortalecer las filas de los revolucionarios y comunistas.
Es necesario ajustar un aspecto de la táctica, obligado por la necesidad de acercar a las bases campesinas ilusionadas en que la guerra de las FARC era una guerra revolucionaria, lo cual impone volver al campo como lo hicieran los comunistas del viejo Partido, a difundirles las ideas del proletariado revolucionario, el programa socialista, la estrategia y la táctica revolucionarias, en la perspectiva de reorganizar el movimiento campesino indispensable para que su alianza con el movimiento obrero, sea la fuerza principal de la insurrección, la Revolución Socialista y del nuevo Estado de Dictadura del Proletariado.

TAREA CENTRAL DE LOS COMUNISTAS Y PROLETARIOS REVOLUCIONARIOS
Avanzar en la preparación del Congreso del Partido, es hoy la forma concreta de construir el partido, tarea central de la táctica revolucionaria. Significa en las condiciones actuales:
Afianzar la vinculación a las masas para dirigir sus luchas en la perspectiva de la insurrección y la Revolución Socialista, combatiendo toda manifestación de sectarismo en las relaciones de la organización política con las masas.
Afianzar la vinculación al proletariado para garantizar la composición de clase del Congreso y del futuro Partido, enraizando más profundamente en la clase obrera,  principalmente en el proletariado industrial, extendiendo en él, la organización celular de los comunistas, en las principales ramas de la producción, en los centros y suburbios industriales de las principales ciudades, en las zonas mineras y petroleras; en los ingenios y zonas bananeras, palmeras, cocaleras, cafeteras…
Extender y profundizar la influencia organizada en las clases revolucionarias, retomando contacto especialmente con los campesinos decepcionados por las FARC; en los desplazados, mujeres, indígenas, juventud, estudiantes e intelectuales.
Resolver pronto la discusión sobre la necesidad de dar un salto en la prensa como andamio de la construcción del Partido y herramienta principal de todo el trabajo de la Unión, en el cómo atender la dirección no solo del sector avanzado del proletariado, sino también de los sectores intermedios obreros y de las masas en general. Es la discusión de un problema vivo surgido de la práctica revolucionaria con la prensa; no una discusión de los intelectuales en las nubes.
Consolidar los Comités de Dirección de la organización como comités de jefes intelectuales políticos, al frente de todas las manifestaciones y problemas de la lucha de clases en su territorio.
Asimilar en los cuadros y en la base la línea política y el acumulado de la experiencia, en el curso mismo de dirigir la lucha del proletariado y de las masas en sus diversos terrenos.
Quebrar las vacilaciones de la militancia frente a avanzar hacia el Congreso, imperiosa necesidad del gran proceso de construcción del Partido en Colombia.
Consolidar la victoria del Programa Socialista y de la Táctica Revolucionaria sobre los programas democráticos pequeñoburgueses y la táctica reformista.
Luchar por la unidad de los marxistas leninistas maoístas tanto del país, como en el Movimiento Comunista Internacional, tomando con firmeza el eslabón clave de esa gran tarea: presentar una propuesta de Línea General para la unidad del MCI, profundizando la discusión en la amplitud de todas las cuestiones de tal línea, para avanzar hasta el trazo de un deslinde claro y exacto entre el marxismo y el oportunismo en ideología, política y organización.

¡AVANZAR EN LA PREPARACIÓN DEL CONGRESO DEL PARTIDO!
¡AVANZAR EN LA PREPARACIÓN Y ORGANIZACIÓN DE LA HUELGA POLÍTICA DE MASAS!
¡AVANZAR EN LA FORMULACIÓN DE UNA LÍNEA GENERAL PARA LA UNIDAD DEL MCI!

IV Reunión Plenaria del Comité de Dirección
IX Asamblea de la Unión Obrera Comunista (MLM)
Colombia, Febrero 2013


RESOLUCIÓN SOBRE EL INFORME POLÍTICO:
  1. El Comité de Dirección en su VI Reunión Plenaria, al examinar los fenómenos generales de la situación actual nacional e internacional,  ve que se inscriben en las tendencias generales reconocidas en la Táctica de la IX Asamblea.
  2. Reafirma la correcta orientación revolucionaria general de la IX Asamblea, y las orientaciones particulares de la anterior Reunión Plenaria, puesto que se corresponden a las necesidades del movimiento.
  3. Tanto el análisis como la orientación general de la Táctica actual, permiten ver en los cambios más particulares acontecidos en los últimos meses, la concreción viva de las previsiones hechas por la Asamblea y anteriores Plenarias, y como tal no implican un cambio de Táctica, pero sí, llevar a cabo algunos ajustes en la actuación política inmediata, como se orienta en el Informe.
  4. Ante el hecho de que una gran debilidad en la actuación política de la organización, estriba en la escasa asimilación y manejo de la línea política táctica por parte de los cuadros y militantes, se hace necesario llamar a todos los Comités de Dirección, a la Prensa y las Escuelas, a trabajar especialmente con el arsenal de orientaciones y síntesis acumulados desde la IX Asamblea, haciendo que ellos sean en realidad una guía para la acción de nuestros cuadros, militantes y obreros revolucionarios.
  5. La ineludible necesidad actual de la Unión de vincularse a las masas, debe ser en el propósito inmediato de dirigir sus luchas políticas y económicas, sirviendo a la necesidad estratégica de ganar a la clase obrera y echar en ella raíces profundas para darle firme base social al triunfo de la Insurrección y Revolución Socialista.
  6. Aprobar y acoger el Informe Político del Comité Ejecutivo, con las modificaciones aprobadas por la Plenaria, para darlo a conocer a la Organización en calidad de Informe Político del Comité de Dirección.

IV Reunión Plenaria del Comité de Dirección
IX Asamblea de la Unión Obrera Comunista (MLM)
Colombia, Febrero 2013